Es cierto que puede resultar increíble, pero Diana Morant es la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Se trata de un producto típico del sistema meritocrático del sanchismo, ya que es la mayor pelota del líder. La única experiencia para la cartera que ocupa es que estudió una carrera universitaria y se limitó a ejercer como ingeniera en Telecomunicaciones durante tres años en una empresa privada. Es cierto que su formación supera el nivel de Ábalos, Koldo y Cerdán, pero sería un insulto a la inteligencia defender su cualificación para liderar un ministerio tan importante. La realidad es que forma parte de las ministras y ministros inanes. No se le conoce ninguna aportación relevante al frente de esa cartera, pero en el sanchismo es un mérito. El Ministerio no ha sido más que un cargo para conseguir notoriedad pensando en su candidatura para la presidencia de la Comunidad Valenciana. Ha demostrado que tiene poca ciencia y menos luces. Su última ocurrencia ha sido comparar a Feijóo con Hitler. Es inaceptable decir que «está dibujando una coalición que se parece cada vez más a esos gobiernos criminales como el de Hitler». Sus palabras reflejan la desesperación sanchista, aunque lo haga con la zafiedad que le caracteriza, y solo ha concitado el apoyo del comunista Enrique de Santiago. En este caso, es una imprudencia que resulta asombrosa, porque no hay un solo país en el mundo que haya sido gobernado por el comunismo en el que no se hayan cometido los crímenes más atroces. No es algo del pasado, porque tenemos los ejemplos de Cuba, Corea del Norte, Nicaragua o China. Los comunistas odian la democracia y son coherentes cuando alcanzan el poder, ya que acaban con ella. Nadie que tenga sentido común puede defender el comunismo, el fascismo o el nazismo. Cualquier expresión totalitaria me parece repugnante. Los comunistas en las democracias son siempre lobos con piel de oveja, ya que fingen ser buenos e inofensivos cuando realmente, como demuestra la Historia, son malvados, falsos y peligrosos. Morant tendría que haber rectificado y reflexionar sobre el disparate de sus palabras. Ni siquiera la izquierda, salvo los comunistas, le ha apoyado. Esto confirma la estulticia de una ministra que es la responsable de la Ciencia, la Innovación y las Universidades. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Se trata de un producto típico del sistema meritocrático del sanchismo»
Es cierto que puede resultar increíble, pero Diana Morant es la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Se trata de un producto típico del sistema meritocrático del sanchismo, ya que es la mayor pelota del líder. La única experiencia para la cartera que ocupa es que estudió una carrera universitaria y se limitó a ejercer como ingeniera en Telecomunicaciones durante tres años en una empresa privada. Es cierto que su formación supera el nivel de Ábalos, Koldo y Cerdán, pero sería un insulto a la inteligencia defender su cualificación para liderar un ministerio tan importante. La realidad es que forma parte de las ministras y ministros inanes. No se le conoce ninguna aportación relevante al frente de esa cartera, pero en el sanchismo es un mérito. El Ministerio no ha sido más que un cargo para conseguir notoriedad pensando en su candidatura para la presidencia de la Comunidad Valenciana. Ha demostrado que tiene poca ciencia y menos luces. Su última ocurrencia ha sido comparar a Feijóo con Hitler. Es inaceptable decir que «está dibujando una coalición que se parece cada vez más a esos gobiernos criminales como el de Hitler». Sus palabras reflejan la desesperación sanchista, aunque lo haga con la zafiedad que le caracteriza, y solo ha concitado el apoyo del comunista Enrique de Santiago. En este caso, es una imprudencia que resulta asombrosa, porque no hay un solo país en el mundo que haya sido gobernado por el comunismo en el que no se hayan cometido los crímenes más atroces. No es algo del pasado, porque tenemos los ejemplos de Cuba, Corea del Norte, Nicaragua o China. Los comunistas odian la democracia y son coherentes cuando alcanzan el poder, ya que acaban con ella. Nadie que tenga sentido común puede defender el comunismo, el fascismo o el nazismo. Cualquier expresión totalitaria me parece repugnante. Los comunistas en las democracias son siempre lobos con piel de oveja, ya que fingen ser buenos e inofensivos cuando realmente, como demuestra la Historia, son malvados, falsos y peligrosos. Morant tendría que haber rectificado y reflexionar sobre el disparate de sus palabras. Ni siquiera la izquierda, salvo los comunistas, le ha apoyado. Esto confirma la estulticia de una ministra que es la responsable de la Ciencia, la Innovación y las Universidades.Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
