La compañía controlada por la SEPI espera lograr el equilibrio financiero el año que viene, según su hoja de ruta para el periodo 2026-2029
Navantia ya tiene definida su nueva hoja de ruta para el periodo 2026-2029. El plan estratégico «Horizonte 2029» de la compañía naval propiedad al 100% de la pública Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no prevé la entrada de capital privado y fija 2027 como el año para lograr el equilibrio financiero de la empresa.La cuestión de abrir la compañía a posibles inversores ha generado cierta alarma entre los trabajadores. Hace unos días, el presidente de la compañía, Ricardo Domínguez, durante un encuentro en Deusto Business Alumni, aseguró que sería bueno para el crecimiento de la compañía la posible entrada de capital privado, lo que generó un fuerte malestar entre los sindicatos. Aunque según explican desde CC OO el plan contempla duplicar ingresos, aumentar márgenes, crecer en empleo -pasando de los 5.300 puestos de trabajo directos actuales a cerca de 7.000- y lograr una alta ocupación con los recursos de los que dispone la compañía, el propio documento de 172 páginas reconoce la dependencia de Navantia de decisiones políticas para alcanzar sus metas, especialmente de los programas que apruebe el Ministerio de Defensa español y de las decisiones de la Unión Europea.La fuerte dependencia de Navantia de los programas del departamento que dirige Margarita Robles preocupa a los representantes de los trabajadores. Aunque CC OO asegura que la compañía vive quizá su mejor momento gracias a programas como el de las fragatas F-100 o los submarinos de la clase Isaac Peral, también advierte de la necesidad de que gane concursos en el exterior para asegurar su futuro. «Se necesita inversión para garantizar que se pueden ganar contratos fuera», aseguran desde el sindicato después de que la compañía haya perdido varios proyectos a los que optaba en Australia, India o Suecia.El sindicato defiende, por ejemplo, la necesidad de construir un dique en Ferrol que permitiría reducir tanto los plazos como los costes de construcción. Aunque reconocen que la inversión de más de 100 millones de euros que se hizo con cargo al anterior plan estratégico para construir un megataller de bloques en el astillero fue muy importante, también consideran necesaria la construcción del dique para mejorar la competitividad.Frente a estas críticas, Navantia asegura en sus últimas cuentas públicas, las de 2024, que casi un 90% del valor de los nuevos pedidos firmados en el ejercicio tenía como destino la exportación. Y los encargos para clientes internacionales, tanto militares como civiles, representaron cerca del 40% de la cartera de pedidos acumulada del grupo.Respecto a las inversiones, el plan recoge una inversión de 197 millones de euros, por debajo de los 540 millones de la anterior hoja de ruta.El documento también insiste en la reducción de costes, la disminución de personal indirecto, el aumento de la eficiencia y la transformación digital. Unos objetivos que, según Comisiones, se van
Navantia ya tiene definida su nueva hoja de ruta para el periodo 2026-2029. El plan estratégico «Horizonte 2029» de la compañía naval propiedad al 100% de la pública Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) no prevé la entrada de capital privado y fija 2027 como el año para lograr el equilibrio financiero de la empresa. La cuestión de abrir la compañía a posibles inversores ha generado cierta alarma entre los trabajadores. Hace unos días, el presidente de la compañía, Ricardo Domínguez, durante un encuentro en Deusto Business Alumni, aseguró que sería bueno para el crecimiento de la compañía la posible entrada de capital privado, lo que generó un fuerte malestar entre los sindicatos. Aunque según explican desde CC OO el plan contempla duplicar ingresos, aumentar márgenes, crecer en empleo -pasando de los 5.300 puestos de trabajo directos actuales a cerca de 7.000- y lograr una alta ocupación con los recursos de los que dispone la compañía, el propio documento de 172 páginas reconoce la dependencia de Navantia de decisiones políticas para alcanzar sus metas, especialmente de los programas que apruebe el Ministerio de Defensa español y de las decisiones de la Unión Europea. La fuerte dependencia de Navantia de los programas del departamento que dirige Margarita Robles preocupa a los representantes de los trabajadores. Aunque CC OO asegura que la compañía vive quizá su mejor momento gracias a programas como el de las fragatas F-100 o los submarinos de la clase Isaac Peral, también advierte de la necesidad de que gane concursos en el exterior para asegurar su futuro. «Se necesita inversión para garantizar que se pueden ganar contratos fuera», aseguran desde el sindicato después de que la compañía haya perdido varios proyectos a los que optaba en Australia, India o Suecia. El sindicato defiende, por ejemplo, la necesidad de construir un dique en Ferrol que permitiría reducir tanto los plazos como los costes de construcción. Aunque reconocen que la inversión de más de 100 millones de euros que se hizo con cargo al anterior plan estratégico para construir un megataller de bloques en el astillero fue muy importante, también consideran necesaria la construcción del dique para mejorar la competitividad. Frente a estas críticas, Navantia asegura en sus últimas cuentas públicas, las de 2024, que casi un 90% del valor de los nuevos pedidos firmados en el ejercicio tenía como destino la exportación. Y los encargos para clientes internacionales, tanto militares como civiles, representaron cerca del 40% de la cartera de pedidos acumulada del grupo. Menos inversión Respecto a las inversiones, el plan recoge una inversión de 197 millones de euros, por debajo de los 540 millones de la anterior hoja de ruta. El documento también insiste en la reducción de costes, la disminución de personal indirecto, el aumento de la eficiencia y la transformación digital. Unos objetivos que, según Comisiones, se v
