El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no descansa en verano. Pero en esta época, una vez terminado el colegio y en otros casos los campamentos de verano, muchas familias se hacen la misma pregunta ¿y si retiramos temporalmente la medicación? ¿Es bueno dejar descansar durante un tiempo al niño y en el caso de adultos con TDAH, también es óptimo hacerlo? La respuesta es que en principio «no hay que suspender la medicación» ni en el caso de niños ni en el de los adultos, explican la neuropediatra Cristina Cordero, coordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep) y Josep Antoni Ramos Quiroga, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm) y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Valle de Hebrón, en Barcelona. Ahora bien, hay que ver paciente por paciente y el tipo de perfil que presentan de este trastorno. En el caso de los menores, desde hace tiempo se viene hablando del verano como una especie de pausa terapéutica. Al desaparecer la actividad escolar, y con ella los deberes y los exámenes, parece que el TDAH se disipa. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La impulsividad, la hiperactividad, los despistes, los problemas de regulación emocional, la baja tolerancia a la frustración o las dificultades para relacionarse continúan en el día a día ya sea en casa, en los viajes o en los campamentos. De hecho, hay pacientes, «sobre todo aquellos que cursan con impulsividad, en los que el verano puede llegar a ser una época más complicada que el curso escolar, por la cantidad de tiempo libre que tienen», precisa Cordero. En cambio, «en los perfiles inatentos, que además son más frecuentes en niñas, la dificultad en muchas ocasiones es más manifiesta en el ámbito académico, y quizá la tentación de suspender el tratamiento es mayor, pero hay que entender que el TDAH es un trastorno que afecta a todos los ámbitos de la vida, no debe considerarse una dificultad de aprendizaje. El TDAH es en realidad un problema de funciones ejecutivas, que son las que nos ayuda a organizar nuestro pensamiento, nuestras acciones y, en definitiva, nuestra relación con el entorno. Y en verano esas necesidades no desa-parecen», incide Cordero. En todo caso, «la medicación –prosigue– no está hecha para descansar en verano. Los descansos terapéuticos, hablando de manera coloquial, ‘‘nos los hemos inventado entre los clínicos y las familias’’. Además, no es cierto que deje de hacer efecto por su uso continuado, es un mito sin evidencia científica al respecto». Como explica esta doctora, «mantener el tratamiento es lo estándar, lo recomendable. Ahora bien, de manera individualizada, familia y médico pueden decidir si en un paciente concreto merece la pena hacer ese descanso terapéutico, ya que es cierto que los fármacos que usamos habitualmente permiten la suspensi
Este trastorno no descansa en verano. El tratamiento ha de continuar en niños y en adultos, pero en determinados perfiles se puede valorar
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no descansa en verano. Pero en esta época, una vez terminado el colegio y en otros casos los campamentos de verano, muchas familias se hacen la misma pregunta ¿y si retiramos temporalmente la medicación? ¿Es bueno dejar descansar durante un tiempo al niño y en el caso de adultos con TDAH, también es óptimo hacerlo?La respuesta es que en principio «no hay que suspender la medicación» ni en el caso de niños ni en el de los adultos, explican la neuropediatra Cristina Cordero, coordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep) y Josep Antoni Ramos Quiroga, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm) y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Valle de Hebrón, en Barcelona. Ahora bien, hay que ver paciente por paciente y el tipo de perfil que presentan de este trastorno.En el caso de los menores, desde hace tiempo se viene hablando del verano como una especie de pausa terapéutica. Al desaparecer la actividad escolar, y con ella los deberes y los exámenes, parece que el TDAH se disipa. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.La impulsividad, la hiperactividad, los despistes, los problemas de regulación emocional, la baja tolerancia a la frustración o las dificultades para relacionarse continúan en el día a día ya sea en casa, en los viajes o en los campamentos. De hecho, hay pacientes, «sobre todo aquellos que cursan con impulsividad, en los que el verano puede llegar a ser una época más complicada que el curso escolar, por la cantidad de tiempo libre que tienen», precisa Cordero.En cambio, «en los perfiles inatentos, que además son más frecuentes en niñas, la dificultad en muchas ocasiones es más manifiesta en el ámbito académico, y quizá la tentación de suspender el tratamiento es mayor, pero hay que entender que el TDAH es un trastorno que afecta a todos los ámbitos de la vida, no debe considerarse una dificultad de aprendizaje. El TDAH es en realidad un problema de funciones ejecutivas, que son las que nos ayuda a organizar nuestro pensamiento, nuestras acciones y, en definitiva, nuestra relación con el entorno. Y en verano esas necesidades no desa-parecen», incide Cordero.En todo caso, «la medicación –prosigue– no está hecha para descansar en verano. Los descansos terapéuticos, hablando de manera coloquial, ‘‘nos los hemos inventado entre los clínicos y las familias’’. Además, no es cierto que deje de hacer efecto por su uso continuado, es un mito sin evidencia científica al respecto».Como explica esta doctora, «mantener el tratamiento es lo estándar, lo recomendable. Ahora bien, de manera individualizada, familia y médico pueden decidir si en un paciente concreto merece la pena hacer ese descanso terapéutico, ya que es cierto que los fármacos que usamos habitualmente permiten la suspensión de
