Rahm Emanuel, ex-alcalde de Chicago, que fue jefe de Gabinete de Barack Obama en la Casa Blanca, recomienda: «nunca desperdicies una crisis». Pedro Sánchez, una vez más. cuando peor se ponía –y sigue– lo de Ceuta, se ha encontrado con el regalo del desahucio de Maricarmen, que va aprovechar, porque ve en el asunto una gran oportunidad. El que alguien salga beneficiado o que se pongan los cimientos para solucionar el problema de la vivienda en España es accesorio. No le preocupa lo más mínimo, como tampoco les hace perder el sueño a Irene Montero, a Yolanda Díaz y mucho menos a las dirigentes que dan la cara del más que oscuso y opaco «Sindicato de Inquilinas». El Gobierno intenta aprobar esta misma mañana el ya llamado «decreto Maricarmen». Es legislar en caliente, que es lo que siempre se recomienda evitar. Tampoco le importa al inquilino de la Moncloa y qué decir de Yolanda Díaz, que lleva siete años y medio en el Gobierno y ahora reclama rebelarse contra el Ejecutivo del que forma parte, es decir, contra sí misma. Si no fuera porque es patético, Gila no lo superaría.. El drama de Maricarmen, que nadie discute, aunque hay asuntos sin aclarar, como el tiempo que estuvo empadronada en otro sitio, es el mascarón de proa de la extrema izquierda neocomunista. Batalla sobre todo contra la propiedad y en Podemos y Sumar quieren aprovechar la oportunidad para recuperar resuello electoral, a costa del PSOE que, sin embargo, puede ganarles el envite. Los inquilinos actuales quizá ganen estabilidad de precios, pero cada vez habrá menos vivienda en alquiler y será más difícil, casi imposible, arrendar. El decreto Maricarmen complica el desahucio y es una forma de fomentar impagos, sin que en la práctica haya consecuencias para el moroso, que no será «okupa», pero solo porque tendrá un contrato. En ese escenario, los propietarios se abstendrán de alquilar y con menos oferta, como ocurre en Barcelona tras las medidas de Colau, que ahora quiere volver a la política, los alquileres se disparan. Es cierto que en la Ciudad Condal se han estabilizado a la fuerza, pero no hay nuevos, es decir, su precio avanza hacia el0 infinito. Ha habido manifestaciones a favor de Maricarmen y ahora «okupación» de la Puerta del Sol. Por supuesto nadie ha propuesto un «crowfunding» de por ejemplo un euro por «okupa» o manifestante para ayudar a la afectada. Sánchez, decidido a dar un paso al frente hacia el abismo de la vivienda, se indigna en público y sonríe en privado: «Nunca desperdicies una crisis», sugería Emanuel.
Sánchez, decidido a dar un paso al frente hacia el abismo de la vivienda, se indigna en público y sonríe en privado: «Nunca desperdicies una crisis», sugería Emanuel
Rahm Emanuel, ex-alcalde de Chicago, que fue jefe de Gabinete de Barack Obama en la Casa Blanca, recomienda: «nunca desperdicies una crisis». Pedro Sánchez, una vez más. cuando peor se ponía –y sigue– lo de Ceuta, se ha encontrado con el regalo del desahucio de Maricarmen, que va aprovechar, porque ve en el asunto una gran oportunidad. El que alguien salga beneficiado o que se pongan los cimientos para solucionar el problema de la vivienda en España es accesorio. No le preocupa lo más mínimo, como tampoco les hace perder el sueño a Irene Montero, a Yolanda Díaz y mucho menos a las dirigentes que dan la cara del más que oscuso y opaco «Sindicato de Inquilinas». El Gobierno intenta aprobar esta misma mañana el ya llamado «decreto Maricarmen». Es legislar en caliente, que es lo que siempre se recomienda evitar. Tampoco le importa al inquilino de la Moncloa y qué decir de Yolanda Díaz, que lleva siete años y medio en el Gobierno y ahora reclama rebelarse contra el Ejecutivo del que forma parte, es decir, contra sí misma. Si no fuera porque es patético, Gila no lo superaría.. El drama de Maricarmen, que nadie discute, aunque hay asuntos sin aclarar, como el tiempo que estuvo empadronada en otro sitio, es el mascarón de proa de la extrema izquierda neocomunista. Batalla sobre todo contra la propiedad y en Podemos y Sumar quieren aprovechar la oportunidad para recuperar resuello electoral, a costa del PSOE que, sin embargo, puede ganarles el envite. Los inquilinos actuales quizá ganen estabilidad de precios, pero cada vez habrá menos vivienda en alquiler y será más difícil, casi imposible, arrendar. El decreto Maricarmen complica el desahucio y es una forma de fomentar impagos, sin que en la práctica haya consecuencias para el moroso, que no será «okupa», pero solo porque tendrá un contrato. En ese escenario, los propietarios se abstendrán de alquilar y con menos oferta, como ocurre en Barcelona tras las medidas de Colau, que ahora quiere volver a la política, los alquileres se disparan. Es cierto que en la Ciudad Condal se han estabilizado a la fuerza, pero no hay nuevos, es decir, su precio avanza hacia el0 infinito. Ha habido manifestaciones a favor de Maricarmen y ahora «okupación» de la Puerta del Sol. Por supuesto nadie ha propuesto un «crowfunding» de por ejemplo un euro por «okupa» o manifestante para ayudar a la afectada. Sánchez, decidido a dar un paso al frente hacia el abismo de la vivienda, se indigna en público y sonríe en privado: «Nunca desperdicies una crisis», sugería Emanuel.
