Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, ya se está a pocos días de que las playas se encuentren a rebosar; y como ocurre todos los años, ya se está empezando a hablar de la bacteria denominada como Vibrio, sobre todo de su cepa más agresiva, Vibrio vulnificus, apodada popularmente como la bacteria carnívora. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha alertado de un mayor riesgo de infecciones durante toda la temporada estival, especialmente en episodios de ola de calor y en aguas costeras poco profundas. La amenaza no es algo nuevo, está considerada más bien como estacional derivado de las condiciones climáticas actuales. Las bacterias del género Vibrio viven de forma natural en aguas salobres: esas zonas de transición entre ríos y mar, como estuarios y costas, donde la salinidad es intermedia y las temperaturas cálidas. Hay más de cien especies dentro de este género, aunque son pocas las que representan un riesgo para la salud. Los síntomas: de la gastroenteritis a la fascitis necrosante No obstante, la infección puede producirse por dos vías principales. Por un lado, el consumo de marisco crudo o poco cocinado, especialmente ostras y moluscos bivalvos, o el contacto de una herida abierta, un tatuaje reciente o un piercing con agua contaminada. En este segundo caso, la bacteria puede acceder directamente al torrente sanguíneo con consecuencias mucho más graves. En la mayoría de los casos, una infección por Vibrio produce un cuadro similar al de una gastroenteritis, basado en las náuseas, diarrea, fiebre y malestar general. Sin embargo, cuando la bacteria entra a través de una herida, la situación puede escalar de forma rápida. Según informa Euronews, en casos graves la infección puede desencadenar fascitis necrosante, una destrucción acelerada de los tejidos alrededor de la herida que explica [[LINK:INTERNO|||Article|||6883d14d701cd900070fb801|||el apodo de ‘bacteria carnívora’]]. Desde ahí, el microorganismo puede alcanzar el torrente sanguíneo y provocar sepsis. En los casos más extremos, se ha llegado a la amputación de la extremidad afectada. Los números preocupan a los organismos europeos No todo el mundo está igual de expuesto. Las personas con el sistema inmunitario comprometido, enfermedades hepáticas crónicas, diabetes o edad avanzada son las más vulnerables a desarrollar un cuadro grave. En individuos sanos, la infección suele resolverse sin mayor complicación. El problema es que quienes pertenecen a esos grupos de riesgo pueden no ser conscientes de ello y no extremar precauciones. Las tasas de mortalidad en sepsis por Vibrio vulnificus se sitúan entre el 18% y el 50%, según datos recogidos por investigadores en salud pública. Las estadísticas muestran una tendencia al alza. Entre 2014 y 2017, la media anual de casos notificados en Europa se situaba en 126. En 2018, un año marcado por una prolongada ola de calor, la cifra se dispar?
El microorganismo prolifera en aguas costeras poco profundas con temperaturas elevadas y puede transmitirse por el consumo de marisco crudo o el contacto con una herida abierta, provocando gastroenteritis e incluso sepsis
Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, ya se está a pocos días de que las playas se encuentren a rebosar; y como ocurre todos los años, ya se está empezando a hablar de la bacteria denominada como Vibrio, sobre todo de su cepa más agresiva, Vibrio vulnificus, apodada popularmente como la bacteria carnívora.El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha alertado de un mayor riesgo de infecciones durante toda la temporada estival, especialmente en episodios de ola de calor y en aguas costeras poco profundas. La amenaza no es algo nuevo, está considerada más bien como estacional derivado de las condiciones climáticas actuales.Las bacterias del género Vibrio viven de forma natural en aguas salobres: esas zonas de transición entre ríos y mar, como estuarios y costas, donde la salinidad es intermedia y las temperaturas cálidas. Hay más de cien especies dentro de este género, aunque son pocas las que representan un riesgo para la salud. Los síntomas: de la gastroenteritis a la fascitis necrosanteNo obstante, la infección puede producirse por dos vías principales. Por un lado, el consumo de marisco crudo o poco cocinado, especialmente ostras y moluscos bivalvos, o el contacto de una herida abierta, un tatuaje reciente o un piercing con agua contaminada. En este segundo caso, la bacteria puede acceder directamente al torrente sanguíneo con consecuencias mucho más graves.En la mayoría de los casos, una infección por Vibrio produce un cuadro similar al de una gastroenteritis, basado en las náuseas, diarrea, fiebre y malestar general. Sin embargo, cuando la bacteria entra a través de una herida, la situación puede escalar de forma rápida. Según informa Euronews, en casos graves la infección puede desencadenar fascitis necrosante, una destrucción acelerada de los tejidos alrededor de la herida que explica el apodo de ‘bacteria carnívora’.Desde ahí, el microorganismo puede alcanzar el torrente sanguíneo y provocar sepsis. En los casos más extremos, se ha llegado a la amputación de la extremidad afectada.Los números preocupan a los organismos europeosNo todo el mundo está igual de expuesto. Las personas con el sistema inmunitario comprometido, enfermedades hepáticas crónicas, diabetes o edad avanzada son las más vulnerables a desarrollar un cuadro grave. En individuos sanos, la infección suele resolverse sin mayor complicación. El problema es que quienes pertenecen a esos grupos de riesgo pueden no ser conscientes de ello y no extremar precauciones. Las tasas de mortalidad en sepsis por Vibrio vulnificus se sitúan entre el 18% y el 50%, según datos recogidos por investigadores en salud pública.Las estadísticas muestran una tendencia al alza. Entre 2014 y 2017, la media anual de casos notificados en Europa se situaba en 126. En 2018, un año marcado por una prolongada ola de calor, la cifra se disparó hasta 445 casos, más del triple. Los países del en
