La estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés), una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva, logra tasas de respuesta cercanas al 50% y de remisión en torno al 30% en pacientes con depresión mayor resistente a los tratamientos farmacológicos. Se trata de unos resultados comparables a los obtenidos por algunos de los medicamentos más eficaces disponibles para esta enfermedad, según recoge la primera Guía de Práctica Clínica en España sobre neuromodulación en Psiquiatría impulsada por la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC).. La guía, que integra más de un centenar de recomendaciones, pretende poner orden en un ámbito que ha experimentado un importante crecimiento durante los últimos años y que cada vez está más presente en hospitales y unidades especializadas. Su objetivo es establecer criterios homogéneos sobre indicaciones, protocolos, seguridad y acceso a estas terapias, alineando la práctica española con las recomendaciones internacionales más recientes.. La depresión resistente constituye uno de los principales desafíos de la salud mental. Se estima que entre un 20% y un 30% de las personas con trastorno depresivo mayor no obtiene una mejoría suficiente tras probar varios tratamientos antidepresivos, lo que aumenta el riesgo de recaídas, discapacidad y deterioro de la calidad de vida. En este contexto, la neuromodulación se está consolidando como una alternativa terapéutica para aquellos pacientes que no encuentran respuesta en los abordajes convencionales.. La TMS actúa mediante la aplicación de pulsos magnéticos sobre regiones concretas de la corteza cerebral implicadas en la regulación del estado de ánimo. Estos impulsos generan corrientes eléctricas de baja intensidad capaces de modificar la actividad de determinados circuitos neuronales asociados a la depresión. Se trata de una técnica ambulatoria, indolora y que no requiere anestesia ni ingreso hospitalario.. Junto a la estimulación magnética transcraneal, la guía analiza también la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS), otra técnica no invasiva que emplea corrientes eléctricas de muy baja intensidad para modular la actividad cerebral. Los metaanálisis disponibles muestran que también puede contribuir a reducir los síntomas depresivos y presenta una buena tolerabilidad.. Un marco común para España. El coordinador científico del documento y vicepresidente de la SEPC, Juan de Dios Molina, explica que uno de los motivos que ha impulsado la elaboración de esta guía es el desfase existente entre algunas recomendaciones nacionales previas y la evidencia científica acumulada en los últimos años sobre la eficacia y seguridad de estas técnicas.. Según destaca la sociedad científica, la expansión de la neuromodulación no ha ido acompañada de criterios homogéneos de aplicación, lo que ha generado diferencias entre centros y comunidades autónomas tanto en el acceso de los pacientes como en los protocolos utilizados. La nueva guía busca precisamente reducir esa variabilidad y establecer estándares comunes de calidad asistencial.. Además de revisar la evidencia científica disponible, el documento aborda cuestiones relacionadas con la coste-efectividad, los resultados comunicados por los propios pacientes y la sostenibilidad del sistema sanitario. La SEPC considera que estos aspectos serán fundamentales para favorecer una implantación progresiva y ordenada de estas terapias dentro de la cartera de servicios de salud mental.. Advertencia sobre usos fuera del ámbito sanitario. Otro de los aspectos destacados es la definición de las competencias profesionales necesarias para indicar y supervisar estos tratamientos. La guía subraya que la prescripción de técnicas de neuromodulación en patologías psiquiátricas debe recaer en médicos adecuadamente formados, preferentemente especialistas en Psiquiatría, ya que requieren una evaluación clínica completa, una selección adecuada de los pacientes y un seguimiento estrecho de los resultados.. Asimismo, el documento alerta de los riesgos asociados al uso no supervisado o fuera de indicación de estas tecnologías, especialmente en entornos ajenos al ámbito sanitario. Los expertos recuerdan que, aunque se trata de procedimientos seguros, su aplicación debe regirse por principios éticos como el beneficio clínico, el consentimiento informado, la atención centrada en la persona y la equidad en el acceso.. La guía también revisa la utilidad potencial de estas técnicas en otros trastornos psiquiátricos, como el trastorno obsesivo compulsivo, el estrés postraumático, las adicciones, algunos síntomas de la esquizofrenia o los trastornos de la conducta alimentaria, áreas en las que la investigación continúa avanzando y donde los especialistas esperan que la neuromodulación desempeñe un papel cada vez más relevante en los próximos años.
La técnica alcanza respuestas del 50% en pacientes que no mejoran con tratamientos farmacológicos
La estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés), una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva, logra tasas de respuesta cercanas al 50% y de remisión en torno al 30% en pacientes con depresión mayor resistente a los tratamientos farmacológicos. Se trata de unos resultados comparables a los obtenidos por algunos de los medicamentos más eficaces disponibles para esta enfermedad, según recoge la primera Guía de Práctica Clínica en España sobre neuromodulación en Psiquiatría impulsada por la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC).. La guía, que integra más de un centenar de recomendaciones, pretende poner orden en un ámbito que ha experimentado un importante crecimiento durante los últimos años y que cada vez está más presente en hospitales y unidades especializadas. Su objetivo es establecer criterios homogéneos sobre indicaciones, protocolos, seguridad y acceso a estas terapias, alineando la práctica española con las recomendaciones internacionales más recientes.. La depresión resistente constituye uno de los principales desafíos de la salud mental. Se estima que entre un 20% y un 30% de las personas con trastorno depresivo mayor no obtiene una mejoría suficiente tras probar varios tratamientos antidepresivos, lo que aumenta el riesgo de recaídas, discapacidad y deterioro de la calidad de vida. En este contexto, la neuromodulación se está consolidando como una alternativa terapéutica para aquellos pacientes que no encuentran respuesta en los abordajes convencionales.. La TMS actúa mediante la aplicación de pulsos magnéticos sobre regiones concretas de la corteza cerebral implicadas en la regulación del estado de ánimo. Estos impulsos generan corrientes eléctricas de baja intensidad capaces de modificar la actividad de determinados circuitos neuronales asociados a la depresión. Se trata de una técnica ambulatoria, indolora y que no requiere anestesia ni ingreso hospitalario.. Junto a la estimulación magnética transcraneal, la guía analiza también la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS), otra técnica no invasiva que emplea corrientes eléctricas de muy baja intensidad para modular la actividad cerebral. Los metaanálisis disponibles muestran que también puede contribuir a reducir los síntomas depresivos y presenta una buena tolerabilidad.. Un marco común para España. El coordinador científico del documento y vicepresidente de la SEPC, Juan de Dios Molina, explica que uno de los motivos que ha impulsado la elaboración de esta guía es el desfase existente entre algunas recomendaciones nacionales previas y la evidencia científica acumulada en los últimos años sobre la eficacia y seguridad de estas técnicas.. Según destaca la sociedad científica, la expansión de la neuromodulación no ha ido acompañada de criterios homogéneos de aplicación, lo que ha generado diferencias entre centros y comunidades autónomas tanto en el acceso de los pacientes como en los protocolos utilizados. La nueva guía busca precisamente reducir esa variabilidad y establecer estándares comunes de calidad asistencial.. Además de revisar la evidencia científica disponible, el documento aborda cuestiones relacionadas con la coste-efectividad, los resultados comunicados por los propios pacientes y la sostenibilidad del sistema sanitario. La SEPC considera que estos aspectos serán fundamentales para favorecer una implantación progresiva y ordenada de estas terapias dentro de la cartera de servicios de salud mental.. Advertencia sobre usos fuera del ámbito sanitario. Otro de los aspectos destacados es la definición de las competencias profesionales necesarias para indicar y supervisar estos tratamientos. La guía subraya que la prescripción de técnicas de neuromodulación en patologías psiquiátricas debe recaer en médicos adecuadamente formados, preferentemente especialistas en Psiquiatría, ya que requieren una evaluación clínica completa, una selección adecuada de los pacientes y un seguimiento estrecho de los resultados.. Asimismo, el documento alerta de los riesgos asociados al uso no supervisado o fuera de indicación de estas tecnologías, especialmente en entornos ajenos al ámbito sanitario. Los expertos recuerdan que, aunque se trata de procedimientos seguros, su aplicación debe regirse por principios éticos como el beneficio clínico, el consentimiento informado, la atención centrada en la persona y la equidad en el acceso.. La guía también revisa la utilidad potencial de estas técnicas en otros trastornos psiquiátricos, como el trastorno obsesivo compulsivo, el estrés postraumático, las adicciones, algunos síntomas de la esquizofrenia o los trastornos de la conducta alimentaria, áreas en las que la investigación continúa avanzando y donde los especialistas esperan que la neuromodulación desempeñe un papel cada vez más relevante en los próximos años.
