Tres triunfos históricos de España en fútbol masculino y femenino, y otros muchos en tantos deportes, nos recuerdan que España unida es capaz de lograr lo inimaginable.Por desgracia, hay voces que desunen y critican. Será porque ignoran que somos el país con mayor tasa de donación de órganos del mundo desde hace más de tres décadas, o que más de un millón de personas donamos sangre cada año y miles de voluntarios dedicamos tiempo a causas humanitarias. También somos un referente en investigación médica, con recursos muy limitados, y lideramos ensayos clínicos contra el cáncer. La resiliencia que ha demostrado nuestra selección campeona nos representa. Nuestros jóvenes futbolistas reivindican la importancia de la fe y del trabajo en equipo por encima del protagonismo individual. Luis de la Fuente, quien encadena grandes títulos, les enseñó serenidad, bondad y disciplina para seguir siempre adelante. También han sido un ejemplo para el mundo de humildad, respeto y juego limpio. Junto a tan importantes valores, nuestros deportistas demuestran que la autoconfianza es vital. Por todo esto, emociona tanto ver a un país entero celebrando unido. Porque esa unidad potencia el talento, nos hace mejores, salva vidas en las tragedias, impulsa a miles de voluntarios a ayudar y humaniza nuestras empresas. Ojalá recordemos más a menudo todo lo bueno que representa nuestra marca España. Aunque haya mucho que cambiar y mejorar en España, la capacidad de nuestra gente de investigar, ayudar y levantarse una y otra vez es innegable. Ahora necesitamos ese mismo espíritu para afrontar otros desafíos: los incendios que están arrasando hectáreas, hogares y sueños y que mantienen nuestros corazones en vilo desde hace demasiados días. Gracias a todos los profesionales y voluntarios que se están dejando la piel frente a un imparable monstruo de fuego. También ahí volveremos a demostrar de lo que somos capaces frente a una dura realidad: cuando el campo se abandona, el fuego gana.
Ahora necesitamos ese mismo espíritu para afrontar otros desafíos: los incendios que están arrasando hectáreas, hogares y sueños y que mantienen nuestros corazones en vilo
Tres triunfos históricos de España en fútbol masculino y femenino, y otros muchos en tantos deportes, nos recuerdan que España unida es capaz de lograr lo inimaginable.Por desgracia, hay voces que desunen y critican. Será porque ignoran que somos el país con mayor tasa de donación de órganos del mundo desde hace más de tres décadas, o que más de un millón de personas donamos sangre cada año y miles de voluntarios dedicamos tiempo a causas humanitarias. También somos un referente en investigación médica, con recursos muy limitados, y lideramos ensayos clínicos contra el cáncer.La resiliencia que ha demostrado nuestra selección campeona nos representa. Nuestros jóvenes futbolistas reivindican la importancia de la fe y del trabajo en equipo por encima del protagonismo individual. Luis de la Fuente, quien encadena grandes títulos, les enseñó serenidad, bondad y disciplina para seguir siempre adelante. También han sido un ejemplo para el mundo de humildad, respeto y juego limpio. Junto a tan importantes valores, nuestros deportistas demuestran que la autoconfianza es vital. Por todo esto, emociona tanto ver a un país entero celebrando unido. Porque esa unidad potencia el talento, nos hace mejores, salva vidas en las tragedias, impulsa a miles de voluntarios a ayudar y humaniza nuestras empresas. Ojalá recordemos más a menudo todo lo bueno que representa nuestra marca España. Aunque haya mucho que cambiar y mejorar en España, la capacidad de nuestra gente de investigar, ayudar y levantarse una y otra vez es innegable.Ahora necesitamos ese mismo espíritu para afrontar otros desafíos: los incendios que están arrasando hectáreas, hogares y sueños y que mantienen nuestros corazones en vilo desde hace demasiados días. Gracias a todos los profesionales y voluntarios que se están dejando la piel frente a un imparable monstruo de fuego. También ahí volveremos a demostrar de lo que somos capaces frente a una dura realidad: cuando el campo se abandona, el fuego gana.
