Las enfermedades renales son muy prevalentes, pero bajo este paraguas se esconden algunas patologías raras del riñón. Es el caso de la glomerulopatía C3, una enfermedad renal grave ultrarrara, crónica y progresiva que afecta entre uno y dos nuevos casos por cada millón de habitantes.. Ahora, el Ministerio de Sanidad ha aprobado la financiación, en el Sistema Nacional de Salud, del medicamento huérfano Fabhalta (iptacopán) como el primer y único tratamiento oral dirigido a la causa raíz de glomerulopatía C3 (GC3).. En concreto, la terapia está indicada en adultos jóvenes con GC3 en combinación con un inhibidor del sistema renina-angiotensina o en pacientes que no toleran estos tratamientos o los tienen contraindicados.. ¿Qué es?. La GC3 se caracteriza por la acumulación anormal de la proteína del complemento denominada C3 en los glomérulos renales, lo que provoca inflamación y fibrosis (cicatrización y engrosamiento del tejido), dificultando su capacidad para filtrar los desechos y los líquidos de la sangre. Como resultado, los pacientes suelen presentar niveles elevados de proteínas en la orina (proteinuria) y un deterioro progresivo de la función renal con el paso del tiempo1-3.. La doctora María José Soler, presidenta electa de la Sociedad Española de Nefrología y jefa de sección de Nefrología Clínica del Hospital Universitari Vall d’Hebrón, explica que “la GC3 es una enfermedad mediada por una activación anómala de la vía alternativa del complemento” e iptacopán supone un avance importante ya que “es el primer tratamiento oral dirigido específicamente a esta vía. Los datos clínicos disponibles han mostrado una reducción significativa de la proteinuria y una estabilización de la función renal a largo plazo, parámetros estrechamente relacionados con la evolución de las enfermedades renales. Además, su administración por vía oral puede facilitar la adherencia al tratamiento y aportar una mayor comodidad en el día a día de los pacientes, aspectos especialmente relevantes en personas jóvenes que buscan mantener una vida activa y autónoma”.. La enfermedad suele debutar frecuentemente de forma temprana, y presenta un pronóstico desfavorable si no se interviene a tiempo: aproximadamente 1 de cada 2 personas con GC3 puede sufrir insuficiencia renal en un plazo de 10 años y necesitar diálisis de por vida o requerir hasta más de un trasplante.. La GC3 es difícil de diagnosticar, ya que sus síntomas a menudo se parecen a los de otras enfermedades renales y solo una biopsia renal puede confirmarla. Una situación que conlleva retrasos en el diagnóstico y en el inicio del tratamiento, lo que agrava la progresión de la enfermedad, llevando a la necesidad de un tratamiento renal sustitutivo.. Según los expertos, los trasplantes tienen un éxito limitado, ya que la GC3 reaparece hasta en el 89% de los casos. En palabras del doctor Hernando Trujillo, nefrólogo en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, “la recurrencia de la GC3 tras el trasplante es uno de los retos más exigentes a los que nos enfrentamos como nefrólogos». El doctor Trujillo subraya la importancia de anticiparse a esta recurrencia mediante estudios exhaustivos previos y la realización de biopsias de protocolo sistemáticas del injerto, que “permiten detectar la recurrencia en fases subclínicas, cuando todavía tenemos margen para intervenir precozmente y evitar un daño potencialmente crónico e irreversible”.. En este sentido, el doctor Trujillo explica que la nueva terapia representa un importante avance: “Estamos hablando de pacientes jóvenes, en plena vida activa, para quienes hasta ahora las opciones eran muy limitadas y la pérdida del injerto por recurrencia era un desenlace frecuente. Contar con un tratamiento oral, con mecanismo de acción dirigido y con evidencia real en el contexto del trasplante, cambia sustancialmente el horizonte terapéutico que podemos ofrecerles”.. Primera terapia oral para el tratamiento de la GC3. La llegada de Fabhalta (iptacopán) proporciona una opción innovadora, dirigida a la causa raíz de la GC3, que reduce la pérdida de filtrado glomerular, proteinuria y que podría favorecer además su adherencia terapéutica en estos pacientes jóvenes, gracias a su administración oral.. En concreto, Fabhalta es un inhibidor proximal del complemento que se dirige al Factor B (FB) para inhibir selectivamente la vía alternativa. En GC3, la sobreactivación de la vía alternativa del complemento conduce al depósito de C3 en el glomérulo, lo que desencadena inflamación, lesión glomerular y fibrosis renal. Iptacopán bloquea selectivamente la sobreactivación de la vía alternativa, lo que lleva a una disminución de la escisión de C3 y una reducción de la deposición de C3 en el riñón.. El doctor Manuel Maciá, jefe de servicio de Nefrología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (Santa Cruz de Tenerife) subraya que, “hasta ahora, el tratamiento de la GC3 era insatisfactorio. Disponíamos de medidas nefro protectoras, corticoides e inmunosupresores y otros fármacos para situaciones seleccionadas, pero ninguno había demostrado de forma consistente controlar la enfermedad en la mayoría de los pacientes”. Como ha detallado, “se trata de un tratamiento por vía oral específico para la fisiopatología de la enfermedad, con evidencia de reducción de proteinuria, estabilización del filtrado y control biológico de la enfermedad, que se puede aplicar en aquellos pacientes que presenten proteinuria resistente (>1 g/día), evidencia de actividad de complemento, con filtrado glomerular todavía preservado o moderadamente reducido, o que tengan la enfermedad activa antes de que aparezca fibrosis avanzada”.. El tratamiento ha demostrado la reducción de los niveles de proteínas en la orina y estabilización de la función renal. Su aprobación se basa en los resultados del estudio de Fase III APPEAR-C3G, que mostró una reducción de la proteinuria del 35,1%, estadísticamente significativa y clínicamente relevante, medida mediante la relación proteína/creatinina en orina de 24 horas (UPCR), a los 6 meses en comparación con placebo. En muchas enfermedades renales, la reducción de la proteinuria se reconoce cada vez más como un marcador sustituto que se correlaciona con el retraso en la progresión hacia la insuficiencia renal.. Mejorar la calidad de vida de los paciente. Las glomerulonefritis crónicas como la GC3 tiene un alto impacto psicoemocional y social. Según el Atlas de las GNC en España, de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha contra las Enfermedades del Riñón (ALCER) y Novartis, cerca del 72% de los pacientes experimenta afectación emocional, con un 62,5% preocupado por la pérdida de calidad de vida o la necesidad de tratamiento renal sustitutivo, y más del 56% reconoce que la enfermedad afecta su desempeño laboral.. En palabras la psicóloga Helena García-Llana, profesora del Centro de Enseñanza Superior CES Cardenal Cisneros (UCM) y experta en Psiconefrología, “la GC3 genera un amplio abanico de situaciones estresantes y plantea desafíos tanto a nivel biológico como a nivel emocional. Son personas que tienen que lidiar con la incertidumbre y tienen que aprender a manejar emociones asociadas a la enfermedad y a su posible impacto futuro”. También ha subrayado la “importancia de promover la adherencia al tratamiento, que a veces es muy compleja especialmente en el contexto de la enfermedad renal”. En este sentido, la llegada de terapias innovadoras de administración oral representa una oportunidad para mejorar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes con enfermedades renales raras.. La directora médica de Novartis, Lupe Martínez, manifestó que “esta aprobación supone un avance muy importante para los pacientes con GC3, que ahora disponen de un tratamiento oral innovador que puede frenar la progresión de la enfermedad y mejorar notablemente su calidad de vida. Además, al ser oral, a los pacientes que están en pleno desarrollo vital, les ofrece una mayor autonomía y control sobre su tratamiento. Desde Novartis seguimos trabajando de la mano de los pacientes, especialistas y el sistema sanitario para que vivir con una enfermedad renal sea compatible con mantener el bienestar y la vida diaria plenamente activa”.
La glomerulopatía C3 es una patología crónica y progresiva
Las enfermedades renales son muy prevalentes, pero bajo este paraguas se esconden algunas patologías raras del riñón. Es el caso de la glomerulopatía C3, una enfermedad renal grave ultrarrara, crónica y progresiva que afecta entre uno y dos nuevos casos por cada millón de habitantes.. Ahora, el Ministerio de Sanidad ha aprobado la financiación, en el Sistema Nacional de Salud, del medicamento huérfano Fabhalta (iptacopán) como el primer y único tratamiento oral dirigido a la causa raíz de glomerulopatía C3 (GC3).. En concreto, la terapia está indicada en adultos jóvenes con GC3 en combinación con un inhibidor del sistema renina-angiotensina o en pacientes que no toleran estos tratamientos o los tienen contraindicados.. ¿Qué es?. La GC3 pertenece al grupo de las glomerulonefritis crónicas, un tipo de enfermedades renales raras y poco conocidas que son una de las principales causas de enfermedad renal crónica en España. Suele debutar de forma temprana y presenta un pronóstico desfavorable si no se interviene a tiempo.. Se trata de una patología difícil de diagnosticar, ya que sus síntomas, a menudo, se parecen a los de otras enfermedades renales y solo una biopsia renal puede confirmarla, lo que implica retrasos en su diagnóstico.. La llegada de este nuevo fármaco proporciona una opción innovadora, ya que reduce la pérdida de filtrado glomerular, proteinuria y que podría favorecer además su adherencia terapéutica en estos pacientes jóvenes, gracias a su administración oral.. «Esta aprobación supone un avance muy importante para estos pacientes, que ahora cuentan con un tratamiento oral innovador que puede frenar la progresión de la enfermedad y mejorar su calidad de vida», asegura Lupe Martínez, directora médica de Novartis.
