Miquel Travé superó la meta y gritó: «¡Vamos!». Lo hizo con rabia. Después, dio dos golpes en la canoa con la palma de la mano. Todavía quedaban varios rivales por bajar, pero ninguno pudo superar su tiempo: es el nuevo campeón del mundo de piragüismo en aguas bravas, en C1, primer español que consigue ganar un Mundial de eslalon. En el campeonato que se disputa en Riversport, en Oklahoma, también ha participado en K1, y terminó sexto. La diferencia es la embarcación: canoa (C) o kayak (K) ,y que en la primera se utiliza un remo de una sola pala y en la segunda, uno de dos. El escenario, además, no es uno cualquiera, pues en ese mismo canal de Riversport se van a disputar dentro de dos años los Juegos Olímpicos que tienen como base Los Ángeles, pero también algunas subsedes que se van a utilizar para aprovechar que las instalaciones ya están construidas. Europa, el mundo… Miquel Travé ya fue campeón de Europa en 2025 y ahora es campeón del mundo, pero sabe que el camino a LA es largo y también conoce el deporte que practica, en el que un pequeño fallo puede acabar con las opciones. En los Juegos de París 2024 tocó una puerta y esa sanción de dos segundos le impidió colgarse la medalla de plata (acabó quinto). En las mismas semifinales de este Mundial también cometió un error y por eso se metió en la bajada definitiva como décimo, pero ahí lo clavó, como demuestra la distancia que sacó a sus perseguidores. El segundo clasificado, el británico Adam Burguess (subcampeón olímpico en París 2024), se quedó a 1.49 segundos del palista catalán, una diferencia que no se veía en la final de un Mundial en el C1 desde hace más de 10 años. Travé vive y entrena en la Seu d’Urgell, donde nació hace 26 años. También toca el violín, por tanto esas manos pueden tener la sutileza para hacer sonar las cuerdas del instrumento y la fuerza para pelear contra el agua a veces y convertirla en aliada en otras, en un deporte muy exigente físicamente. El oro se une a la medalla de bronce conseguida el pasado lunes, el primer día de competición, por el segoviano David Llorente en la contrarreloj individual de kayak cross. El palista completó su bajada en 46.98 segundos, a 44 décimas del británico Joseph Clarke, oro, y a 28 del checo Jakub Krejci, que se hizo con la plata.
El catalán ya fue campeón de Europa en 2025. Es el primer español campeón del mundo en esta disciplina. Sacó una ventaja que no se veía en los últimos diez años
Miquel Travé superó la meta y gritó: «¡Vamos!». Lo hizo con rabia. Después, dio dos golpes en la canoa con la palma de la mano. Todavía quedaban varios rivales por bajar, pero ninguno pudo superar su tiempo: es el nuevo campeón del mundo de piragüismo en aguas bravas, en C1, primer español que consigue ganar un Mundial de eslalon.En el campeonato que se disputa en Riversport, en Oklahoma, también ha participado en K1, y terminó sexto. La diferencia es la embarcación: canoa (C) o kayak (K) ,y que en la primera se utiliza un remo de una sola pala y en la segunda, uno de dos. El escenario, además, no es uno cualquiera, pues en ese mismo canal de Riversport se van a disputar dentro de dos años los Juegos Olímpicos que tienen como base Los Ángeles, pero también algunas subsedes que se van a utilizar para aprovechar que las instalaciones ya están construidas.Miquel Travé ya fue campeón de Europa en 2025 y ahora es campeón del mundo, pero sabe que el camino a LA es largo y también conoce el deporte que practica, en el que un pequeño fallo puede acabar con las opciones. En los Juegos de París 2024 tocó una puerta y esa sanción de dos segundos le impidió colgarse la medalla de plata (acabó quinto).En las mismas semifinales de este Mundial también cometió un error y por eso se metió en la bajada definitiva como décimo, pero ahí lo clavó, como demuestra la distancia que sacó a sus perseguidores. El segundo clasificado, el británico Adam Burguess (subcampeón olímpico en París 2024), se quedó a 1.49 segundos del palista catalán, una diferencia que no se veía en la final de un Mundial en el C1 desde hace más de 10 años.Travé vive y entrena en la Seu d’Urgell, donde nació hace 26 años. También toca el violín, por tanto esas manos pueden tener la sutileza para hacer sonar las cuerdas del instrumento y la fuerza para pelear contra el agua a veces y convertirla en aliada en otras, en un deporte muy exigente físicamente.El oro se une a la medalla de bronce conseguida el pasado lunes, el primer día de competición, por el segoviano David Llorente en la contrarreloj individual de kayak cross. El palista completó su bajada en 46.98 segundos, a 44 décimas del británico Joseph Clarke, oro, y a 28 del checo Jakub Krejci, que se hizo con la plata.
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