Pagará la factura de la negociación presupuestaria de la UE. El paquete de abonos de la Comisión Europea no cuenta con dotación presupuestaria clara
La Comisión Europea presentó la semana pasada lo que bien podría denominarse «paquete abonos», que había levantado mucha expectación. En principio eran un conjunto de medidas para apoyar a los agricultores debido a la importante subida de los precios de los fertilizantes en los últimos meses. Sin embargo, todo se quedó en un fiasco y en un catálogo de buenas intenciones, porque los de Bruselas se han limitado a plantear una especie de calendario con las acciones que se podrían adoptar, pero sin llegar al meollo de la cuestión, que no es otro que el dinero fresco, de fuera de la PAC, y las cantidades concretas que pondrán encima de la mesa.. Las organizaciones agrarias europeas, incluidas las españolas, que se «olían la tostada», han puesto el grito en el cielo y han criticado una vez más a Von der Leyen, que dice una cosa (apoyo al campo), pero que luego no se materializa en hechos, como es el dinero y los fondos.. Y, de dinero se va a continuar hablando largo y tendido en los próximos meses, con motivo de la negociación del Marco Presupuestario de la UE 2028-34 con los fondos de la Política Agraria Común (PAC) como firmes candidatos a pagar, una vez más. la factura. Hay que comenzar por el capítulo de los ingresos.. ¿Están dispuestos los estados miembros a poner más dinero para las arcas comunitarias? La mayoría no contemplan esta posibilidad, ni tampoco la de que la Comisión Europea salga a los mercados financieros a endeudarse, respondiendo todos de forma conjunta, como sucedió con el Plan de Recuperación. Lo han dejado muy claro los representantes de Alemania y de los Países Bajos, que figuran al frente de lo que podríamos denominar el grupo de «los tacaños»: rechazan de plano ambas posibilidades, la de aumentar su aportación a la caja común y la de responder de forma conjunta si se piden créditos al exterior.. Dos recientes polémicas en España han dado argumentos a estos Estados miembros: el uso del dinero del Fondo de Recuperación para pagar las pensiones y ahora el rescate de Plus Ultra y el lío en el que está metido Rodríguez Zapatero y, de rebote, todo el Gobierno de Pedro Sánchez.. La primera premisa es que se debe descartar que las arcas comunitarias dispongan de más ingresos. Si combinamos eso con la segunda premisa, la cosa se complica todavía más. Se trata de que la Comisión Europea y los Estados miembros quieren hacer «más cosas»: apoyo a la reindustrialización, a la digitalización de la economía europea, ampliación con la incorporación de países como Ucrania (más gasto) y la devolución del dinero pedido para financiar el Plan de Recuperación.. La conclusión es clara: si hay el mismo dinero que ahora, pero más actuaciones, pues tocará recortar de las partidas actuales. Las más importantes son las asignadas a la PAC y a los Fondos Estructurales.. ¿A cuánto ascendería el «tajo» en el dinero destinado a financiar la política agrícola? Pues es imposible saberlo en estos momentos del proceso negociador, pero que las ayudas que se otorgan a los agricultores son candidatas a pagar parte de la factura está claro.. Pasará lo mismo que con los acuerdos comerciales que firma la UE, que la mayor parte de la factura de los mismos corre a cargo de las economías de los agricultores y ganaderos.. Y, en este contexto negociador, ¿cuál es la posición global de España, tanto en el capítulo de los ingresos como en el de los gastos? Pues no se sabe más allá de las declaraciones grandilocuentes del sanchista, y antes zapaterista, Luis Planas, que rechaza cualquier recorte en el dinero de la PAC. El problema radica en que no es el ministro de Agricultura el que negocia, sino el presidente del Gobierno. Y este último no se ha pronunciado en conjunto hasta el momento. Lo último al respecto son unas declaraciones que hizo el citado Planas a principios de mes, en las que dijo que España considera «claramente insuficientes» las propuestas para financiar la PAC y la política pesquera a partir de 2028. No se quedó ahí y señaló también que considera necesario duplicar el presupuesto de la UE para que pueda hacer frente a «todas las necesidades que tiene ante sí». ¿Quiere decir esto que el Gobierno español, no Luis Planas, está dispuesto a duplicar su aportación a las arcas comunitarias en el periodo 2028-34?. Albergo serias dudas al respecto. Pedro Sánchez debería aclararlo cuanto antes, aunque con todo lo que tiene encima ahora, también dudo que lo haga.
La Comisión Europea presentó la semana pasada lo que bien podría denominarse «paquete abonos», que había levantado mucha expectación. En principio eran un conjunto de medidas para apoyar a los agricultores debido a la importante subida de los precios de los fertilizantes en los últimos meses. Sin embargo, todo se quedó en un fiasco y en un catálogo de buenas intenciones, porque los de Bruselas se han limitado a plantear una especie de calendario con las acciones que se podrían adoptar, pero sin llegar al meollo de la cuestión, que no es otro que el dinero fresco, de fuera de la PAC, y las cantidades concretas que pondrán encima de la mesa.. Las organizaciones agrarias europeas, incluidas las españolas, que se «olían la tostada», han puesto el grito en el cielo y han criticado una vez más a Von der Leyen, que dice una cosa (apoyo al campo), pero que luego no se materializa en hechos, como es el dinero y los fondos.. Y, de dinero se va a continuar hablando largo y tendido en los próximos meses, con motivo de la negociación del Marco Presupuestario de la UE 2028-34 con los fondos de la Política Agraria Común (PAC) como firmes candidatos a pagar, una vez más. la factura. Hay que comenzar por el capítulo de los ingresos.. ¿Están dispuestos los estados miembros a poner más dinero para las arcas comunitarias? La mayoría no contemplan esta posibilidad, ni tampoco la de que la Comisión Europea salga a los mercados financieros a endeudarse, respondiendo todos de forma conjunta, como sucedió con el Plan de Recuperación. Lo han dejado muy claro los representantes de Alemania y de los Países Bajos, que figuran al frente de lo que podríamos denominar el grupo de «los tacaños»: rechazan de plano ambas posibilidades, la de aumentar su aportación a la caja común y la de responder de forma conjunta si se piden créditos al exterior.. Dos recientes polémicas en España han dado argumentos a estos Estados miembros: el uso del dinero del Fondo de Recuperación para pagar las pensiones y ahora el rescate de Plus Ultra y el lío en el que está metido Rodríguez Zapatero y, de rebote, todo el Gobierno de Pedro Sánchez.. La primera premisa es que se debe descartar que las arcas comunitarias dispongan de más ingresos. Si combinamos eso con la segunda premisa, la cosa se complica todavía más. Se trata de que la Comisión Europea y los Estados miembros quieren hacer «más cosas»: apoyo a la reindustrialización, a la digitalización de la economía europea, ampliación con la incorporación de países como Ucrania (más gasto) y la devolución del dinero pedido para financiar el Plan de Recuperación.. La conclusión es clara: si hay el mismo dinero que ahora, pero más actuaciones, pues tocará recortar de las partidas actuales. Las más importantes son las asignadas a la PAC y a los Fondos Estructurales.. ¿A cuánto ascendería el «tajo» en el dinero destinado a financiar la política agrícola? Pues es imposible saberlo en estos momentos del proceso negociador, pero que las ayudas que se otorgan a los agricultores son candidatas a pagar parte de la factura está claro.. Pasará lo mismo que con los acuerdos comerciales que firma la UE, que la mayor parte de la factura de los mismos corre a cargo de las economías de los agricultores y ganaderos.. Y, en este contexto negociador, ¿cuál es la posición global de España, tanto en el capítulo de los ingresos como en el de los gastos? Pues no se sabe más allá de las declaraciones grandilocuentes del sanchista, y antes zapaterista, Luis Planas, que rechaza cualquier recorte en el dinero de la PAC. El problema radica en que no es el ministro de Agricultura el que negocia, sino el presidente del Gobierno. Y este último no se ha pronunciado en conjunto hasta el momento. Lo último al respecto son unas declaraciones que hizo el citado Planas a principios de mes, en las que dijo que España considera «claramente insuficientes» las propuestas para financiar la PAC y la política pesquera a partir de 2028. No se quedó ahí y señaló también que considera necesario duplicar el presupuesto de la UE para que pueda hacer frente a «todas las necesidades que tiene ante sí». ¿Quiere decir esto que el Gobierno español, no Luis Planas, está dispuesto a duplicar su aportación a las arcas comunitarias en el periodo 2028-34?. Albergo serias dudas al respecto. Pedro Sánchez debería aclararlo cuanto antes, aunque con todo lo que tiene encima ahora, también dudo que lo haga.
