David Castejón se asentó con su familia en Valdebebas porque creía que era un buen lugar para que crecieran sus hijos. Le convenció personalmente el promotor del desarrollo urbanístico, César Cort, durante una visita hace más de 10 años a este moderno barrio en el distrito Hortaleza, que entonces se construía en el noreste de la ciudad de Madrid con la promesa de ser verde y sostenible. “Otra forma de hacer ciudad, era el lema de Valdebebas, me acuerdo mucho de ello”, dice con algo de amargura este químico de 49 años, mientras contempla desde la terraza de su piso las obras del circuito de Fórmula 1 al otro lado de la calle. “Otra forma de hacer ciudad que ahora se ha revertido, se están cargando el barrio”, apostilla fijando la mirada en el lugar donde antes croaban las ranas en un humedal y ahora se extiende una enorme lengua de asfalto.. Seguir leyendo
David Castejón se asentó con su familia en Valdebebas porque creía que era un buen lugar para que crecieran sus hijos. Le convenció personalmente el promotor del desarrollo urbanístico, César Cort, durante una visita hace más de 10 años a este moderno barrio en el distrito Hortaleza, que entonces se construía en el noreste de la ciudad de Madrid con la promesa de ser verde y sostenible. “Otra forma de hacer ciudad, era el lema de Valdebebas, me acuerdo mucho de ello”, dice con algo de amargura este químico de 49 años, mientras contempla desde la terraza de su piso las obras del circuito de Fórmula 1 al otro lado de la calle. “Otra forma de hacer ciudad que ahora se ha revertido, se están cargando el barrio”, apostilla fijando la mirada en el lugar donde antes croaban las ranas en un humedal y ahora se extiende una enorme lengua de asfalto.. Por esa pista atronarán bólidos con los mejores pilotos del mundo el próximo mes de septiembre, cuando Madrid vuelva a acoger el Gran Premio de España de Fórmula 1, dejando un eco ensordecedor en la vivienda de David: más de 95 decibelios según el estudio de impacto ambiental de los promotores del circuito. El mismo ruido que produciría una motosierra en el salón de casa.. Constantino Blanco, portavoz de la plataforma Stop F1 Madrid, recuerda que ese volumen supera el límite legal en una zona residencial —dentro de una casa no deberían percibirse más de 35 decibelios de día; 30 de noche—. “El barrio va a enfermar, porque un barrio ruidoso afecta a la salud”, apunta. La Organización Mundial de la Salud le da la razón y recomienda límites de exposición medios de entre 40 y 53 decibelios. En la plataforma participan vecinos de los distritos de Hortaleza y Barajas contrarios al Madring, el circuito que un ejército de operarios construye a contrarreloj, con turnos de 12 horas al día, en los recintos feriales de Ifema, a poca distancia de sus hogares. “Estamos en contra de que se construya un circuito en un barrio residencial, en este o en cualquiera, porque es ilegal”, proclama el portavoz de la plataforma, que aguarda al “día de autos” —como denomina a la fecha del Gran Premio de Fórmula 1— para acumular pruebas y presentarlas en los tribunales: “Los responsables del circuito acabarán pagando penalmente por agredirnos en nuestras casas con el ruido”.. La plataforma Stop F1 Madrid seguirá la misma estrategia con la que los vecinos del Santiago Bernabéu han logrado desterrar los conciertos del estadio del Real Madrid. “Pero como dice nuestro abogado, todavía no hay crimen porque no hay cadáver, que será la celebración del Gran Premio en septiembre”, explica Inma Gallego, una de las vecinas que luce en la fachada de su vivienda el cartel amarillo convertido en bandera de esta movilización. “Nos parece terrible que un barrio sin centro de salud, polideportivo o instituto vaya a tener antes que todo eso un circuito de Fórmula 1”, lamenta.. Con el lema “Nuestros barrios no son un circuito”, la plataforma Stop F1 Madrid convocó este sábado una concentración de protesta en la glorieta de Edimburgo, una de las vías públicas por las que discurrirá la carrera de Fórmula 1, promovida por el consorcio Ifema Madrid con el respaldo del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Los monoplazas también circularán por un tramo de la calle Francisco Umbral, donde la separación entre las viviendas y el circuito es de apenas unas decenas de metros. Si Madrid es una “ciudad de ruido”, como dijo hace unos días la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, la afirmación alcanzará el paroxismo en esta vía que marca actualmente el límite entre los distritos de Hortaleza y Barajas.. La Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid en la manifestación de este sábado, en Valdebebas.Borja Sanchez-Trillo (EFE). Hasta hace pocos años, la zona era uno de los confines de Madrid. Lo recuerda María, de 73 años, que todavía sale todas las tardes con su silla a tomar el fresco en el barrio de Las Cárcavas-San Antonio. “Aquí hemos vivido tranquilísimos porque todo era campo”, apunta esta mujer de origen extremeño, que habita una casita humilde y antigua, vestigio del vecindario que llegó a secuestrar un autobús, como en la película El 47, para reclamar un mínimo servicio de transporte público para una barriada entonces periférica y aislada. A María le aterra la idea de tener monoplazas circulando a 300 kilómetros cerca de su calle, que conserva el rústico nombre de Camino del Olivar: “Dan mucho ruido, me han dicho”.. A pocos metros del nuevo circuito, Thomas regenta desde hace 40 años un negocio de tejidos en la nave de una antigua granja. “Estoy pensando en alquilarla para que pongan los boxes”, bromea este comerciante de origen suizo, que no tuerce el gesto para calificar el proyecto de la Fórmula 1 como “una salvajada”. Las obras provocan cortes de tráfico en la zona desde hace semanas, lo que repercute en su clientela. “Que se lo lleven a la calle Serrano”, remacha Thomas con hartazgo, porque la parcela de Ifema en la que ahora se construye el Madring lleva años desvelando al vecindario con eventos ruidosos.. Allí se celebró en tres ocasiones el multitudinario festival de música Mad Cool, con jornadas maratonianas de conciertos hasta bien entrada la madrugada. Grupos internacionales como Metallica también aprovecharon el recinto para actuar ante miles de personas. Incluso Vox celebró allí su propio festival, un evento por el que desfilaron la italiana Georgia Meloni y el argentino Javier Milei antes de convertirse en los máximos mandatarios de sus respectivos países.. “No tiene ningún sentido que se llevaran de aquí el Mad Cool para no molestar a los vecinos y ahora nos traigan la Fórmula 1”, reflexiona David Castejón en la terraza de su piso, frente a las obras del circuito que comenzaron hace justo un año y en las que Ifema ha invertido decenas de millones de euros. El verano pasado, los trabajos no se detenían ni por la noche. “Era terrible. Llamábamos a la Policía y nos decían que el Ayuntamiento les había dado permiso, que podían hacerlo”, explica. Aquellos iniciales movimientos de tierra provocaron incluso tormentas de arena en la zona de Valdebebas. “Parecía el desierto”, asegura David, que un día eligió este barrio por su urbanismo sostenible.. View this post on Instagram
El Gran Premio de España se disputará a pocos metros de zonas residenciales de Hortaleza que soportarán niveles de ruido perjudiciales para la salud. Una “agresión” que la plataforma Stop F1 Madrid quiere llevar a los tribunales
