El Gobierno ha presentado a Yolanda Díaz como la mejor representante de los valores del diálogo social, el trabajo digno y el consenso para el puesto de director general de la OIT. Pero su candidatura está empañada por su incapacidad para llegar a acuerdos con los empresarios, la unilateralidad de sus decisiones y haber logrado que se incluya a España en la lista de países que más incumplen la normativa laboral, después de haberse pasado por el forro el Convenio 144, que obliga a mantener consultas efectivas entre Gobierno, sindicatos y empresarios. A ello se suma la aprobación de decenas de reformas laborales sin un verdadero diálogo tripartito, una práctica que ha deteriorado la relación con las organizaciones empresariales y ha vaciado de contenido uno de los pilares fundamentales de la OIT, como la búsqueda del consenso entre gobiernos, trabajadores y empleadores.
Su candidatura está empañada por su incapacidad para llegar a acuerdos con los empresarios, la unilateralidad de sus decisiones
El Gobierno ha presentado a Yolanda Díaz como la mejor representante de los valores del diálogo social, el trabajo digno y el consenso para el puesto de director general de la OIT. Pero su candidatura está empañada por su incapacidad para llegar a acuerdos con los empresarios, la unilateralidad de sus decisiones y haber logrado que se incluya a España en la lista de países que más incumplen la normativa laboral, después de haberse pasado por el forro el Convenio 144, que obliga a mantener consultas efectivas entre Gobierno, sindicatos y empresarios. A ello se suma la aprobación de decenas de reformas laborales sin un verdadero diálogo tripartito, una práctica que ha deteriorado la relación con las organizaciones empresariales y ha vaciado de contenido uno de los pilares fundamentales de la OIT, como la búsqueda del consenso entre gobiernos, trabajadores y empleadores.
