España ya está donde quería estar. La selección de Luis de la Fuente cerró la fase de grupos como líder del Grupo H después de sumar dos victorias y un empate, un balance que le permite acceder a los dieciseisavos de final con autoridad y afrontar el cruce del próximo jueves con la tranquilidad de haber cumplido el primer objetivo. El rival todavía debe confirmarse, aunque Austria aparece como una de las opciones más probables. En un grupo que terminó respondiendo a muy pocas previsiones, España confirmó su condición de favorita, Cabo Verde protagonizó una de las grandes historias del torneo y Uruguay consumó uno de los fracasos más sonados del campeonato. España, mejor resultados que juego El camino de España comenzó con más dudas de las esperadas. El empate frente a Cabo Verde dejó la sensación de que el equipo necesitaba ajustar mecanismos y recuperar la fluidez que había mostrado durante los últimos meses. La reacción llegó en el momento oportuno. La victoria posterior devolvió la confianza y el triunfo frente a Arabia Saudí permitió cerrar la fase inicial con siete puntos, cinco goles a favor y ninguno en contra, unas cifras que reflejan el crecimiento de un equipo que fue de menos a más conforme avanzó la competición. Más allá de los resultados, España encontró durante la fase de grupos un equilibrio que había echado en falta en su estreno. El equipo ganó solidez defensiva, redujo al mínimo las ocasiones concedidas y fue encontrando respuestas ofensivas sin perder el control de los partidos. Ese dominio le permitió acabar en la primera posición sin necesidad de depender de otros marcadores y con la sensación de que todavía dispone de margen para elevar su nivel en los cruces, donde cualquier error puede resultar definitivo. El siguiente desafío llegará el jueves en los dieciseisavos de final. Austria aparece como el rival con más opciones de cruzarse en el camino de España, un adversario de mayor exigencia que los encontrados hasta ahora y que obligará a mantener la versión más competitiva del conjunto español. La fase de grupos, sin embargo, deja un punto de partida favorable para un equipo que ha sabido corregir sus dudas iniciales y presentarse en las eliminatorias con confianza. Cabo Verde, la sorpresa Si España respondió a los pronósticos, la gran revelación del Grupo H fue Cabo Verde. La selección africana logró una clasificación histórica tras terminar segunda con tres empates consecutivos, un registro poco habitual que le bastó para pasar de fase. Marcó dos goles y tampoco recibió más de dos, una muestra de la enorme disciplina con la que afrontó cada encuentro y de su capacidad para competir frente a rivales superiores sobre el papel. Su recorrido tuvo mucho mérito desde el primer partido. El empate ante España abrió la puerta a creer en una clasificación que parecía muy lejana antes del inicio del torneo. Después llegaron otros dos empates, suficientes para alc
Se disputó la tercera jornada del grupo H del Mundial, que cierra la fase de grupos del campeonato
España ya está donde quería estar. La selección de Luis de la Fuente cerró la fase de grupos como líder del Grupo H después de sumar dos victorias y un empate, un balance que le permite acceder a los dieciseisavos de final con autoridad y afrontar el cruce del próximo jueves con la tranquilidad de haber cumplido el primer objetivo. El rival todavía debe confirmarse, aunque Austria aparece como una de las opciones más probables. En un grupo que terminó respondiendo a muy pocas previsiones, España confirmó su condición de favorita, Cabo Verde protagonizó una de las grandes historias del torneo y Uruguay consumó uno de los fracasos más sonados del campeonato.España, mejor resultados que juegoEl camino de España comenzó con más dudas de las esperadas. El empate frente a Cabo Verde dejó la sensación de que el equipo necesitaba ajustar mecanismos y recuperar la fluidez que había mostrado durante los últimos meses. La reacción llegó en el momento oportuno. La victoria posterior devolvió la confianza y el triunfo frente a Arabia Saudí permitió cerrar la fase inicial con siete puntos, cinco goles a favor y ninguno en contra, unas cifras que reflejan el crecimiento de un equipo que fue de menos a más conforme avanzó la competición.Más allá de los resultados, España encontró durante la fase de grupos un equilibrio que había echado en falta en su estreno. El equipo ganó solidez defensiva, redujo al mínimo las ocasiones concedidas y fue encontrando respuestas ofensivas sin perder el control de los partidos. Ese dominio le permitió acabar en la primera posición sin necesidad de depender de otros marcadores y con la sensación de que todavía dispone de margen para elevar su nivel en los cruces, donde cualquier error puede resultar definitivo.El siguiente desafío llegará el jueves en los dieciseisavos de final. Austria aparece como el rival con más opciones de cruzarse en el camino de España, un adversario de mayor exigencia que los encontrados hasta ahora y que obligará a mantener la versión más competitiva del conjunto español. La fase de grupos, sin embargo, deja un punto de partida favorable para un equipo que ha sabido corregir sus dudas iniciales y presentarse en las eliminatorias con confianza.Cabo Verde, la sorpresaSi España respondió a los pronósticos, la gran revelación del Grupo H fue Cabo Verde. La selección africana logró una clasificación histórica tras terminar segunda con tres empates consecutivos, un registro poco habitual que le bastó para pasar de fase. Marcó dos goles y tampoco recibió más de dos, una muestra de la enorme disciplina con la que afrontó cada encuentro y de su capacidad para competir frente a rivales superiores sobre el papel.Su recorrido tuvo mucho mérito desde el primer partido. El empate ante España abrió la puerta a creer en una clasificación que parecía muy lejana antes del inicio del torneo. Después llegaron otros dos empates, suficientes para alcanzar l
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