La F-1 se acerca al parón veraniego y esta frontera marca el futuro de muchos pilotos y escuderías para las próximas temporadas. Es el momento de la «silly season», la época en la que se producen los principales movimientos, y, por increíble que parezca, 23 años después, Fernando Alonso sigue siendo uno de los principales protagonistas de este momento. Eso sólo dice cosas buenas de él. Su retirada es una incógnita. Tiene 45 años, pero su voracidad, su preparación física y su talento lo convierten todavía en una pieza valiosa para casi cualquier equipo. Su renovación se da por hecha para el próximo año, pero la posibilidad de que mejore su contrato provoca multitud de rumores a su alrededor. El asturiano maneja el escenario como nadie y mucho más su representante, Flavio Briatore, que ha resucitado y ahora es el responsable de Alpine F-1, perteneciente a Renault. Los mensajes con segundas intenciones son su especialidad. Ya surgió hace días la posibilidad de una hipotética llegada de Alonso al equipo francés, algo que podía suponer una revalorización para el asturiano en su negociación con Aston Martin o la vuelta de tuerca que necesita Briatore para negociar con Franco Colapinto su continuidad. La llave de todo la tiene Max Verstappen, que tiene contrato con Red Bull hasta 2028, pero determinadas cláusulas relacionadas con el rendimiento del coche podrían abrirle la puerta a un posible año sabático. La razón de esta decisión está en el nuevo reglamento, que no ha gustado nada al piloto holandés. Ahora podría estar pensando en probar otros campeonatos, algo similar a lo que hizo Alonso en su momento y que le convirtió en dos veces ganador de Le Mans y campeón del mundo de resistencia. El doble campeón del mundo atraviesa uno de sus peores momentos en la F-1 desde el vivido con McLaren a partir de 2015, aunque es consciente del enorme potencial que tiene Aston Martin en los próximos cinco años. Para entonces él ya no estará al volante del coche, pero sí puede jugar un papel importante en la gestión deportiva de la escudería. La intención del piloto español es aguantar una temporada más, pero nadie mejor que él para valorar si todavía puede echar el guante a la mayoría de sus rivales. Y, a pesar de los resultados recientes, nada hace pensar que esté por debajo de nadie ahora mismo. En un mano a mano con los mejores, quizás sólo Verstappen y Hamilton podrían ganarle la batalla directa. Otros, como Antonelli o Leclerc, acabarían pagando la presión. A la vuelta del verano anunciará sus planes, pero conociendo a Fernando Alonso es muy improbable que se vaya a despedir con el mal sabor de boca actual en Aston Martin.
El piloto asturiano está en plena negociación para renovar con Aston Martin con la indispensable ayuda de Flavio Briatore. La primera intención del bicampeón del mundo es aguantar en la parrilla una temporada más
La F-1 se acerca al parón veraniego y esta frontera marca el futuro de muchos pilotos y escuderías para las próximas temporadas. Es el momento de la «silly season», la época en la que se producen los principales movimientos, y, por increíble que parezca, 23 años después, Fernando Alonso sigue siendo uno de los principales protagonistas de este momento. Eso sólo dice cosas buenas de él. Su retirada es una incógnita. Tiene 45 años, pero su voracidad, su preparación física y su talento lo convierten todavía en una pieza valiosa para casi cualquier equipo. Su renovación se da por hecha para el próximo año, pero la posibilidad de que mejore su contrato provoca multitud de rumores a su alrededor. El asturiano maneja el escenario como nadie y mucho más su representante, Flavio Briatore, que ha resucitado y ahora es el responsable de Alpine F-1, perteneciente a Renault.Los mensajes con segundas intenciones son su especialidad. Ya surgió hace días la posibilidad de una hipotética llegada de Alonso al equipo francés, algo que podía suponer una revalorización para el asturiano en su negociación con Aston Martin o la vuelta de tuerca que necesita Briatore para negociar con Franco Colapinto su continuidad.La llave de todo la tiene Max Verstappen, que tiene contrato con Red Bull hasta 2028, pero determinadas cláusulas relacionadas con el rendimiento del coche podrían abrirle la puerta a un posible año sabático. La razón de esta decisión está en el nuevo reglamento, que no ha gustado nada al piloto holandés. Ahora podría estar pensando en probar otros campeonatos, algo similar a lo que hizo Alonso en su momento y que le convirtió en dos veces ganador de Le Mans y campeón del mundo de resistencia.El doble campeón del mundo atraviesa uno de sus peores momentos en la F-1 desde el vivido con McLaren a partir de 2015, aunque es consciente del enorme potencial que tiene Aston Martin en los próximos cinco años. Para entonces él ya no estará al volante del coche, pero sí puede jugar un papel importante en la gestión deportiva de la escudería.La intención del piloto español es aguantar una temporada más, pero nadie mejor que él para valorar si todavía puede echar el guante a la mayoría de sus rivales. Y, a pesar de los resultados recientes, nada hace pensar que esté por debajo de nadie ahora mismo. En un mano a mano con los mejores, quizás sólo Verstappen y Hamilton podrían ganarle la batalla directa. Otros, como Antonelli o Leclerc, acabarían pagando la presión. A la vuelta del verano anunciará sus planes, pero conociendo a Fernando Alonso es muy improbable que se vaya a despedir con el mal sabor de boca actual en Aston Martin.
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