La Comisión Europea ha intensificado la movilización de recursos para combatir los incendios forestales en el sur de Europa, con especial atención a España, donde la situación es calificada por Bruselas como «especialmente compleja». Según los últimos datos del Ejecutivo comunitario, los fuegos en el eje franco-español han calcinado ya 122.000 hectáreas y han provocado el desplazamiento de más de 300.000 personas.
En respuesta a la petición del Gobierno a través del Mecanismo de Protección Civil, la Comisión ha elevado a seis el número de aviones destinados a España, procedentes de Grecia, Italia y Turquía. A este apoyo aéreo se suma un contingente terrestre de 134 bomberos y 41 vehículos enviados por Portugal. Estos recursos se concentran principalmente en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, zonas donde las llamas han afectado a más de 80.000 hectáreas y amenazan infraestructuras críticas y áreas residenciales e industriales.
El Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias (ERCC, por sus siglas en inglés) funciona como el núcleo operativo desde el cual la UE supervisa y coordina la respuesta internacional ante catástrofes. Para monitorizar la evolución de los incendios en tiempo real y evaluar los daños, este centro se apoya tecnológicamente en el sistema de satélites Copernicus, permitiendo determinar si es necesario movilizar medios adicionales de la reserva estratégica de la UE, que cuenta con 22 aviones y cinco helicópteros. No obstante, funcionarios del Ejecutivo comunitario han advertido que los incendios actuales son «más rápidos que nuestra capacidad para apagarlos».
Como ejemplo de esta brecha operativa, Bruselas cita el incendio de Los Gallardos, en Almería, donde el fuego avanzó a una velocidad de seis kilómetros por hora, mientras que las brigadas terrestres solo podían reaccionar a un ritmo de 300 metros por hora. Esta intensidad, estimada en diez veces superior a la capacidad del personal disponible, ha llevado a Bruselas a reconocer que la respuesta actual no es suficiente ante incendios que están «fuera de control».
Los mismos funcionarios han alertado de que la temporada de incendios, que “este año comenzó a finales de abril (algo muy excepcional) y probablemente se prolongue hasta octubre o principios de noviembre”, ya supera las tendencias habituales de actividad y superficie calcinada.
La comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, subrayó que «ningún país debería enfrentarse solo a un desastre de esta escala». En este sentido, la UE mantiene este verano un programa preventivo con más de 770 bomberos de 14 países distribuidos en Estados vulnerables como España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y Chipre.
Sin embargo, el análisis técnico de la Comisión concluye que el aumento de medios materiales tiene un límite. Fuentes comunitarias señalan que, si no se produce un cambio en la gestión forestal para reducir la vegetación seca que actúa como combustible, será «imposible responder», incluso si se dispusiera de cien veces más aviones. La estrategia de Bruselas apunta ahora a instar a los Estados miembros a mejorar la prevención en campos y bosques para mitigar episodios que, según prevén, “se repetirán en el futuro si no cambiamos esta política”.
La Comisión Europea ha intensificado la movilización de recursos para combatir los incendios forestales en el sur de Europa, con especial atención a España, donde la situación es calificada por Bruselas como «especialmente compleja». Según los últimos datos del Ejecutivo comunitario, los fuegos en el eje franco-español han calcinado ya 122.000 hectáreas y han provocado el desplazamiento de más de 300.000 personas. En respuesta a la petición del Gobierno a través del Mecanismo de Protección Civil, la Comisión ha elevado a seis el número de aviones destinados a España, procedentes de Grecia, Italia y Turquía. A este apoyo aéreo se suma un contingente terrestre de 134 bomberos y 41 vehículos enviados por Portugal. Estos recursos se concentran principalmente en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, zonas donde las llamas han afectado a más de 80.000 hectáreas y amenazan infraestructuras críticas y áreas residenciales e industriales. El Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias (ERCC, por sus siglas en inglés) funciona como el núcleo operativo desde el cual la UE supervisa y coordina la respuesta internacional ante catástrofes. Para monitorizar la evolución de los incendios en tiempo real y evaluar los daños, este centro se apoya tecnológicamente en el sistema de satélites Copernicus, permitiendo determinar si es necesario movilizar medios adicionales de la reserva estratégica de la UE, que cuenta con 22 aviones y cinco helicópteros. No obstante, funcionarios del Ejecutivo comunitario han advertido que los incendios actuales son «más rápidos que nuestra capacidad para apagarlos». Como ejemplo de esta brecha operativa, Bruselas cita el incendio de Los Gallardos, en Almería, donde el fuego avanzó a una velocidad de seis kilómetros por hora, mientras que las brigadas terrestres solo podían reaccionar a un ritmo de 300 metros por hora. Esta intensidad, estimada en diez veces superior a la capacidad del personal disponible, ha llevado a Bruselas a reconocer que la respuesta actual no es suficiente ante incendios que están «fuera de control». Los mismos funcionarios han alertado de que la temporada de incendios, que “este año comenzó a finales de abril (algo muy excepcional) y probablemente se prolongue hasta octubre o principios de noviembre”, ya supera las tendencias habituales de actividad y superficie calcinada. La comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, subrayó que «ningún país debería enfrentarse solo a un desastre de esta escala». En este sentido, la UE mantiene este verano un programa preventivo con más de 770 bomberos de 14 países distribuidos en Estados vulnerables como España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y Chipre. Sin embargo, el análisis técnico de la Comisión concluye que el aumento de medios materiales tiene un límite. Fuentes comunitarias señalan que, si no se produce un cambio en la gestión forestal para reducir la vegetación seca que actúa como comb
Aumenta los recursos para España ante la situación actual
La Comisión Europea ha intensificado la movilización de recursos para combatir los incendios forestales en el sur de Europa, con especial atención a España, donde la situación es calificada por Bruselas como «especialmente compleja». Según los últimos datos del Ejecutivo comunitario, los fuegos en el eje franco-español han calcinado ya 122.000 hectáreas y han provocado el desplazamiento de más de 300.000 personas.En respuesta a la petición del Gobierno a través del Mecanismo de Protección Civil, la Comisión ha elevado a seis el número de aviones destinados a España, procedentes de Grecia, Italia y Turquía. A este apoyo aéreo se suma un contingente terrestre de 134 bomberos y 41 vehículos enviados por Portugal. Estos recursos se concentran principalmente en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, zonas donde las llamas han afectado a más de 80.000 hectáreas y amenazan infraestructuras críticas y áreas residenciales e industriales.El Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias (ERCC, por sus siglas en inglés) funciona como el núcleo operativo desde el cual la UE supervisa y coordina la respuesta internacional ante catástrofes. Para monitorizar la evolución de los incendios en tiempo real y evaluar los daños, este centro se apoya tecnológicamente en el sistema de satélites Copernicus, permitiendo determinar si es necesario movilizar medios adicionales de la reserva estratégica de la UE, que cuenta con 22 aviones y cinco helicópteros. No obstante, funcionarios del Ejecutivo comunitario han advertido que los incendios actuales son «más rápidos que nuestra capacidad para apagarlos».Como ejemplo de esta brecha operativa, Bruselas cita el incendio de Los Gallardos, en Almería, donde el fuego avanzó a una velocidad de seis kilómetros por hora, mientras que las brigadas terrestres solo podían reaccionar a un ritmo de 300 metros por hora. Esta intensidad, estimada en diez veces superior a la capacidad del personal disponible, ha llevado a Bruselas a reconocer que la respuesta actual no es suficiente ante incendios que están «fuera de control».Los mismos funcionarios han alertado de que la temporada de incendios, que “este año comenzó a finales de abril (algo muy excepcional) y probablemente se prolongue hasta octubre o principios de noviembre”, ya supera las tendencias habituales de actividad y superficie calcinada.La comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, subrayó que «ningún país debería enfrentarse solo a un desastre de esta escala». En este sentido, la UE mantiene este verano un programa preventivo con más de 770 bomberos de 14 países distribuidos en Estados vulnerables como España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y Chipre.Sin embargo, el análisis técnico de la Comisión concluye que el aumento de medios materiales tiene un límite. Fuentes comunitarias señalan que, si no se produce un cambio en la gestión forestal para reducir la vegetación seca que actúa como combustibl
