Tras el paréntesis político veraniego -que este año sólo lo ha disfrutado plenamente el señor Sánchez en La Mareta-, ayer se reanudaron en el Congreso las sesiones de control al Gobierno. Que el Frente Popular social comunista ha convertido con sus respuestas a las correspondientes preguntas en virtuales sesiones de control del gobierno a la oposición. De hecho, ayer tras acabar su turno, Sánchez se trasladó a TVE para hablar de lo que no quiso hacerlo donde debía. Y entre otras cosas afirmar que “los servicios de inteligencia tienen que mejorar”, lo que sería evidente si, como él sostiene, no se enteraron de lo que sí que se enteraron decenas de miles de jóvenes que se concentraron para acceder ilegalmente a España. Hemos llegado a un punto de cinismo político incompatible con lo que debe ser una auténtica democracia parlamentaria. Atreverse casi un mes y medio después de la invasión a sostener que ni Marruecos ni el gobierno de España sabían nada de lo que se estaba organizando es una falta de respeto a los españoles. Por lo menos a los no abducidos por el sanchismo. Al respecto es muy acertado por parte del presidente Vivas que acudiera a Bruselas e invitara a Ursula von der Leyen a visitar Ceuta para que conozca la situación y defienda el territorio UE de sus agresores. Como por cierto hizo con Groenlandia, territorio de Dinamarca que reivindica Trump. En esta visita fue “contra programado” por el ministro Albares, quien afirmó que su colega marroquí le aseguró que “Marruecos por supuesto no tenía nada que ver con lo sucedido”. Por lo que era una falta de respeto acusar a nuestro vecino de cooperador y responsable. Como vemos, un testimonio tan independiente e imparcial que convence plenamente al ministro de Asuntos Exteriores de España. A estas alturas, conviene recordar que Ceuta es una ciudad española que ha sido invadida por 80.000 personas, de las cuales unas 10.000 permanecen en ella, y lo que procede con urgencia es devolverlas a su lugar de procedencia. Y no dedicarse a buscarles cobijo y asistencia de todo tipo -salvo en aquellos casos en los que su salud lo exija-, ya que se está legitimando una auténtica violación de nuestra integridad territorial como causa de asunción de derechos por parte de los invasores. Es decir, sentando las bases de un irresponsable y gravísimo “efecto llamada” en lo sucesivo. Entretanto, los 2,7 millones de “nuevos españoles” tendrán que esperar para poder votar. Volveremos sobre ello.
Conviene recordar que Ceuta es una ciudad española que ha sido invadida por 80.000 personas, de las cuales unas 10.000 permanecen en ella, y lo que procede con urgencia es devolverlas a su lugar de procedencia
Tras el paréntesis político veraniego -que este año sólo lo ha disfrutado plenamente el señor Sánchez en La Mareta-, ayer se reanudaron en el Congreso las sesiones de control al Gobierno. Que el Frente Popular social comunista ha convertido con sus respuestas a las correspondientes preguntas en virtuales sesiones de control del gobierno a la oposición. De hecho, ayer tras acabar su turno, Sánchez se trasladó a TVE para hablar de lo que no quiso hacerlo donde debía. Y entre otras cosas afirmar que “los servicios de inteligencia tienen que mejorar”, lo que sería evidente si, como él sostiene, no se enteraron de lo que sí que se enteraron decenas de miles de jóvenes que se concentraron para acceder ilegalmente a España. Hemos llegado a un punto de cinismo político incompatible con lo que debe ser una auténtica democracia parlamentaria. Atreverse casi un mes y medio después de la invasión a sostener que ni Marruecos ni el gobierno de España sabían nada de lo que se estaba organizando es una falta de respeto a los españoles. Por lo menos a los no abducidos por el sanchismo. Al respecto es muy acertado por parte del presidente Vivas que acudiera a Bruselas e invitara a Ursula von der Leyen a visitar Ceuta para que conozca la situación y defienda el territorio UE de sus agresores. Como por cierto hizo con Groenlandia, territorio de Dinamarca que reivindica Trump. En esta visita fue “contra programado” por el ministro Albares, quien afirmó que su colega marroquí le aseguró que “Marruecos por supuesto no tenía nada que ver con lo sucedido”. Por lo que era una falta de respeto acusar a nuestro vecino de cooperador y responsable. Como vemos, un testimonio tan independiente e imparcial que convence plenamente al ministro de Asuntos Exteriores de España. A estas alturas, conviene recordar que Ceuta es una ciudad española que ha sido invadida por 80.000 personas, de las cuales unas 10.000 permanecen en ella, y lo que procede con urgencia es devolverlas a su lugar de procedencia. Y no dedicarse a buscarles cobijo y asistencia de todo tipo -salvo en aquellos casos en los que su salud lo exija-, ya que se está legitimando una auténtica violación de nuestra integridad territorial como causa de asunción de derechos por parte de los invasores. Es decir, sentando las bases de un irresponsable y gravísimo “efecto llamada” en lo sucesivo. Entretanto, los 2,7 millones de “nuevos españoles” tendrán que esperar para poder votar. Volveremos sobre ello.
