Aunque la mortalidad por cáncer de mama ha descendido en los últimos años gracias a los programas de cribado y a la mejora de los tratamientos, este tumor es, tras el de pulmón, la segunda causa de muerte por cáncer en España en las mujeres. Las mamografías que el Sistema Nacional de Salud ofrece hoy día a las mujeres, según su edad y antecedentes familiares, siguen siendo la mejor manera de detectar precozmente un cáncer de mama. Aunque cabe recordar que Sanidad ha tardado casi 4 años en ampliar el cribado de este cáncer a mujeres de entre 45 y 74 años como recomendaba la UE, ya que hasta el pasado mes de mayo la cartera común de servicios establecía la realización de una mamografía cada dos años para mujeres únicamente de entre 50 y 69 años. Con el fin de mejorar el diagnóstico precoz y la supervivencia, se ensayan ya métodos más precisos, como un modelo estadístico que predice el riesgo de cada mujer en función de su estilo de vida, su genética, y sus características mamográficas. Se trata del proyecto «MamoRisk», el primer estudio español para predecir riesgo personalizado de cáncer de mama que arranca este mes en Galicia y que después se extenderá a otras 13 comunidades autónomas más. Una investigación crucial, pues el cáncer de mama entre los 20 y los 54 años se ha disparado un 29% desde 1990 a nivel mundial. En esta primera fase, mujeres diagnosticadas de cáncer de mama y mujeres sanas han comenzado a recibir una invitación para participar en el estudio que está liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS). Además de Galicia, participan Madrid, Cantabria, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura, Asturias, Castilla y León, Andalucía, Aragón, Cataluña, La Rioja, Comunidad Valenciana y Canarias, tal y como informa el CNIO en un comunicado En total se invitará a 4.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y a 6.000 sanas, seleccionadas de forma aleatoria entre mujeres seguidas durante al menos seis años en los programas de detección precoz de las 14 comunidades autónomas. Con sus datos clínicos y epidemiológicos, y su información genética (obtenida de una muestra de saliva), se les aplicará el modelo y se cotejará su predicción con la realidad de lo ocurrido en los años de seguimiento. El proyecto, financiado con 1,2 millones de euros por el Ministerio de Ciencia a través de fondos públicos del programa europeo NextGenerationEU, busca tener la seguridad de que el nuevo modelo funciona, un paso imprescindible si se aspira a usarlo en los programas de cribado poblacional de cáncer de mama. Si el modelo de predicción de riesgo efectivamente funciona, y empieza a usarse en los programas de cribado, las mujeres con más probabilidad de desarrollar cáncer serán candidatas a recibir un seguimiento mucho más intenso. El
El proyecto MamoRisk recabará datos de 10.000 mujeres. Si el modelo de predicción de riesgo funciona, las mujeres con más probabilidad de desarrollar cáncer serán candidatas a recibir un seguimiento mucho más intenso
Aunque la mortalidad por cáncer de mama ha descendido en los últimos años gracias a los programas de cribado y a la mejora de los tratamientos, este tumor es, tras el de pulmón, la segunda causa de muerte por cáncer en España en las mujeres. Las mamografías que el Sistema Nacional de Salud ofrece hoy día a las mujeres, según su edad y antecedentes familiares, siguen siendo la mejor manera de detectar precozmente un cáncer de mama. Aunque cabe recordar que Sanidad ha tardado casi 4 años en ampliar el cribado de este cáncer a mujeres de entre 45 y 74 años como recomendaba la UE, ya que hasta el pasado mes de mayo la cartera común de servicios establecía la realización de una mamografía cada dos años para mujeres únicamente de entre 50 y 69 años.Con el fin de mejorar el diagnóstico precoz y la supervivencia, se ensayan ya métodos más precisos, como un modelo estadístico que predice el riesgo de cada mujer en función de su estilo de vida, su genética, y sus características mamográficas. Se trata del proyecto «MamoRisk», el primer estudio español para predecir riesgo personalizado de cáncer de mama que arranca este mes en Galicia y que después se extenderá a otras 13 comunidades autónomas más.Una investigación crucial, pues el cáncer de mama entre los 20 y los 54 años se ha disparado un 29% desde 1990 a nivel mundial.En esta primera fase, mujeres diagnosticadas de cáncer de mama y mujeres sanas han comenzado a recibir una invitación para participar en el estudio que está liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS).Además de Galicia, participan Madrid, Cantabria, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura, Asturias, Castilla y León, Andalucía, Aragón, Cataluña, La Rioja, Comunidad Valenciana y Canarias, tal y como informa el CNIO en un comunicadoEn total se invitará a 4.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y a 6.000 sanas, seleccionadas de forma aleatoria entre mujeres seguidas durante al menos seis años en los programas de detección precoz de las 14 comunidades autónomas.Con sus datos clínicos y epidemiológicos, y su información genética (obtenida de una muestra de saliva), se les aplicará el modelo y se cotejará su predicción con la realidad de lo ocurrido en los años de seguimiento.El proyecto, financiado con 1,2 millones de euros por el Ministerio de Ciencia a través de fondos públicos del programa europeo NextGenerationEU, busca tener la seguridad de que el nuevo modelo funciona, un paso imprescindible si se aspira a usarlo en los programas de cribado poblacional de cáncer de mama.Si el modelo de predicción de riesgo efectivamente funciona, y empieza a usarse en los programas de cribado, las mujeres con más probabilidad de desarrollar cáncer serán candidatas a recibir un seguimiento mucho más intenso. El objetivo e
