Según datos del Libro Blanco de la Salud Visual 2025, publicado por el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, alrededor del 80% de la población española padece algún defecto de visión, es decir, la friolera de 38 millones de personas. La miopía es la afección con mayor ritmo de crecimiento, con un 62% de incidencia, seguida del astigmatismo, presente en el 38% de la población, si bien rara vez se da de forma aislada. La presbicia o vista cansada la sufre el 42% y la hipermetropía el 11%. Las soluciones más comunes para corregir estos problemas suelen pasar por el uso de gafas o lentillas. Sin embargo, y pese a los considerables beneficios que presentan, también tienen algunos inconvenientes que se hacen especialmente patentes en épocas como el verano o las vacaciones pues condicionan su calidad de vida o limitan sus actividades, como el deporte o el ocio. Así lo recoge el informe «La salud visual en España», elaborado por Staar Surgical y avalado por la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva (Secoir) con el objetivo de conocer cómo perciben los usuarios su «dependencia» de gafas o lentillas, identificar las limitaciones que enfrentan en su día a día y evaluar su nivel de conocimiento sobre las alternativas quirúrgicas para corregir su visión. Los datos muestran que los meses estivales acentúan las limitaciones cotidianas: el 34% de los encuestados identifica el deporte como el momento más molesto para depender de corrección externa, mientras que el 26% señala las playas y piscinas como entornos especialmente problemáticos. Fricciones como el empañamiento, la necesidad de transportar líquidos de lentillas o la fatiga ocular al final del día actúan como detonantes para buscar alternativas. A esto hay que añadirle problemas como el aumento del ojo seco, una afección que padece uno de cada cinco adultos y puede verse afectada por el uso prolongado de lentes de contacto De hecho, el estudio refleja que el interés por decir adiós a las gafas crece de forma masiva entre los jóvenes y adultos con estilos de vida dinámicos: el 56% de los españoles entre 21 y 30 años afirma tener un interés real en operarse la vista. Las motivaciones actuales van mucho más allá de la estética. Lo que realmente impulsa la decisión es la búsqueda de bienestar, libertad y autonomía: poder despertarse y ver con nitidez, viajar sin cargar con repuestos o disfrutar del mar y el deporte sin limitaciones. Pero, a la hora de dar el paso, el miedo a que «algo salga mal» o a la irreversibilidad del procedimiento siguen siendo las principales barreras para muchas personas. En este sentido, el sector médico recuerda la importancia de acudir al oftalmólogo para recibir una valoración personalizada. Aunque la cirugía láser es conocida por el 98% de la población, existe otra alternativa menos popular pero también capaz de adaptarse a las altas exigencias de una vida activa sin necesidad de alterar l
El verano y las vacaciones disparan el interés de los españoles por liberarse de las gafas y las lentillas
Según datos del Libro Blanco de la Salud Visual 2025, publicado por el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, alrededor del 80% de la población española padece algún defecto de visión, es decir, la friolera de 38 millones de personas.La miopía es la afección con mayor ritmo de crecimiento, con un 62% de incidencia, seguida del astigmatismo, presente en el 38% de la población, si bien rara vez se da de forma aislada. La presbicia o vista cansada la sufre el 42% y la hipermetropía el 11%.Las soluciones más comunes para corregir estos problemas suelen pasar por el uso de gafas o lentillas. Sin embargo, y pese a los considerables beneficios que presentan, también tienen algunos inconvenientes que se hacen especialmente patentes en épocas como el verano o las vacaciones pues condicionan su calidad de vida o limitan sus actividades, como el deporte o el ocio.Así lo recoge el informe «La salud visual en España», elaborado por Staar Surgical y avalado por la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva (Secoir) con el objetivo de conocer cómo perciben los usuarios su «dependencia» de gafas o lentillas, identificar las limitaciones que enfrentan en su día a día y evaluar su nivel de conocimiento sobre las alternativas quirúrgicas para corregir su visión.Los datos muestran que los meses estivales acentúan las limitaciones cotidianas: el 34% de los encuestados identifica el deporte como el momento más molesto para depender de corrección externa, mientras que el 26% señala las playas y piscinas como entornos especialmente problemáticos. Fricciones como el empañamiento, la necesidad de transportar líquidos de lentillas o la fatiga ocular al final del día actúan como detonantes para buscar alternativas.A esto hay que añadirle problemas como el aumento del ojo seco, una afección que padece uno de cada cinco adultos y puede verse afectada por el uso prolongado de lentes de contactoDe hecho, el estudio refleja que el interés por decir adiós a las gafas crece de forma masiva entre los jóvenes y adultos con estilos de vida dinámicos: el 56% de los españoles entre 21 y 30 años afirma tener un interés real en operarse la vista. Las motivaciones actuales van mucho más allá de la estética. Lo que realmente impulsa la decisión es la búsqueda de bienestar, libertad y autonomía: poder despertarse y ver con nitidez, viajar sin cargar con repuestos o disfrutar del mar y el deporte sin limitaciones. Pero, a la hora de dar el paso, el miedo a que «algo salga mal» o a la irreversibilidad del procedimiento siguen siendo las principales barreras para muchas personas. En este sentido, el sector médico recuerda la importancia de acudir al oftalmólogo para recibir una valoración personalizada.Aunque la cirugía láser es conocida por el 98% de la población, existe otra alternativa menos popular pero también capaz de adaptarse a las altas exigencias de una vida activa sin necesidad de alterar l
