Cada día respiramos miles de veces sin pensar en ello. Es un gesto automático y esencial para la vida que depende directamente de la calidad del aire que nos rodea. Coincidiendo con el Día Mundial del Pulmón, efeméride celebrada el pasado 25 de septiembre, y el Día Mundial de la Salud Ambiental, el pasado día 26, merece la pena mirar hacia un lugar que a menudo se olvida cuando hablamos de contaminación, nuestros propios hogares.. Pasamos gran parte de nuestro tiempo en espacios interiores. Viviendas, oficinas, colegios o comercios forman parte de nuestra rutina y las condiciones ambientales de estos lugares pueden influir en nuestro bienestar.. El problema es que muchos de los elementos que deterioran la calidad del aire no se ven. Hongos y mohos asociados a problemas de humedad, pólenes, alérgenos ambientales o incluso gas radón pueden estar presentes en los edificios sin que siempre seamos conscientes de ello.. El estado de una vivienda no afecta únicamente a su conservación. También condiciona el ambiente de su interior. Las humedades son un buen ejemplo. Cuando existe un problema de condensación pueden aparecer moho, manchas en paredes y techos, malos olores o una sensación permanente de ambiente húmedo. Más allá de sus consecuencias visibles sobre el inmueble, estas condiciones pueden afectar a la calidad del aire que respiramos. Por eso, desde Murprotec insisten en la importancia de identificar correctamente el origen del problema y aplicar el tratamiento adecuado.. Actuar únicamente sobre sus manifestaciones visibles no elimina la causa que está provocando la humedad, insisten desde la compañía.. Además de tratar las patologías que afectan al edificio, la tecnología permite actuar sobre la calidad del aire interior. Murprotec cuenta con su Central de Tratamiento de Aire (CTA), un sistema que permite renovar de manera continua y controlada el aire de la vivienda.. Tecnología para mejorar el aire. Este dispositivo introduce aire procedente del exterior previamente filtrado y tratado, al tiempo que favorece la evacuación del aire viciado del interior.. Su tecnología, creada inicialmente para eliminar los problemas de condensación, ha sido objeto además de estudios específicos relacionados con problemáticas como los alérgenos ambientales y el gas radón.. Las recientes efemérides citadas sirven para recordar la relación entre entorno y salud. Cuidar nuestros pulmones también significa cuidar los lugares en los que respiramos. Y conseguir edificios más saludables pasa por identificar correctamente los problemas y recurrir a profesionales cualificados capaces de aportar soluciones eficaces y duraderas.
La calidad del aire de los hogares y los lugares de trabajo pasa desapercibida en demasiadas ocasiones
Cada día respiramos miles de veces sin pensar en ello. Es un gesto automático y esencial para la vida que depende directamente de la calidad del aire que nos rodea. Coincidiendo con el Día Mundial del Pulmón, efeméride celebrada el pasado 25 de septiembre, y el Día Mundial de la Salud Ambiental, el pasado día 26, merece la pena mirar hacia un lugar que a menudo se olvida cuando hablamos de contaminación, nuestros propios hogares.. Pasamos gran parte de nuestro tiempo en espacios interiores. Viviendas, oficinas, colegios o comercios forman parte de nuestra rutina y las condiciones ambientales de estos lugares pueden influir en nuestro bienestar.. El problema es que muchos de los elementos que deterioran la calidad del aire no se ven. Hongos y mohos asociados a problemas de humedad, pólenes, alérgenos ambientales o incluso gas radón pueden estar presentes en los edificios sin que siempre seamos conscientes de ello.. El estado de una vivienda no afecta únicamente a su conservación. También condiciona el ambiente de su interior. Las humedades son un buen ejemplo. Cuando existe un problema de condensación pueden aparecer moho, manchas en paredes y techos, malos olores o una sensación permanente de ambiente húmedo. Más allá de sus consecuencias visibles sobre el inmueble, estas condiciones pueden afectar a la calidad del aire que respiramos. Por eso, desde Murprotec insisten en la importancia de identificar correctamente el origen del problema y aplicar el tratamiento adecuado.. Actuar únicamente sobre sus manifestaciones visibles no elimina la causa que está provocando la humedad, insisten desde la compañía.. Además de tratar las patologías que afectan al edificio, la tecnología permite actuar sobre la calidad del aire interior. Murprotec cuenta con su Central de Tratamiento de Aire (CTA), un sistema que permite renovar de manera continua y controlada el aire de la vivienda.. Este dispositivo introduce aire procedente del exterior previamente filtrado y tratado, al tiempo que favorece la evacuación del aire viciado del interior.. Su tecnología, creada inicialmente para eliminar los problemas de condensación, ha sido objeto además de estudios específicos relacionados con problemáticas como los alérgenos ambientales y el gas radón.. Las recientes efemérides citadas sirven para recordar la relación entre entorno y salud. Cuidar nuestros pulmones también significa cuidar los lugares en los que respiramos. Y conseguir edificios más saludables pasa por identificar correctamente los problemas y recurrir a profesionales cualificados capaces de aportar soluciones eficaces y duraderas.
