Con el inicio del curso escolar vuelven las actividades extraescolares y la pregunta para muchas familias: qué deporte elegir para sus hijos. Leticia Rodríguez, amazona, profesora de hípica, directora de Hípica La Moraleja y madre de dos amazonas, lo tiene claro. El contacto con la naturaleza y los animales, la disciplina, la responsabilidad y, en tiempos marcados por el uso constante del teléfono móvil, unas horas alejados de las pantallas son algunos de sus argumentos para acercar a los niños al mundo del caballo.. «Hay muchísimas razones para que los niños estén en la naturaleza, en contacto con los animales y creen disciplina, pero una que hoy está muy demandada es que estén sin pantallas, porque montando a caballo es imposible estar conectado a nada», explica Rodríguez. Sobre el caballo, el niño tiene que prestar atención a lo que ocurre, sentir al animal, percibir si está tranquilo o nervioso y concentrarse en lo que está haciendo. «Es un momento en el que estás totalmente presente con él, disfrutando de tu clase y de tu pasión», apunta.. La hípica arrastra una fama de deporte inaccesible que Rodríguez rebate. «No es más cara una clase de montar a caballo que una clase de pádel o de tenis», señala. Y buena parte de lo que aporta este deporte sucede también fuera de la pista. Los niños se manchan, pasan frío y calor y se enfrentan a pequeños miedos y dificultades. «A veces pasan un poquito de miedo y lo terminan superando. No me sale esto y al final me ha salido. Son retos y para ellos supone una superación», dice.. Montar no es sólo llegar a la hípica, subirse al poni y marcharse después. «Puedes llegar, cepillar tu poni, prepararlo, dar tu clase y luego cuidarlo, volver a cepillarlo, ducharlo en verano o ponerle las mantas en invierno», explica. Esa rutina hace que el niño participe en sus cuidados y asuma una responsabilidad hacia el animal. «Es una involucración que va mucho más allá de una simple clase y al final se crea un vínculo alucinante entre los niños y los ponis», comenta Leticia.. En Hípica La Moraleja ese acercamiento comienza desde pequeños. La escuela recibe a niños a partir de los tres años para paseos y clases privadas de media hora y, desde los cuatro, pueden incorporarse a las clases en grupo. También hay alumnos adultos y niveles que van desde la iniciación hasta la competición, además de clases particulares y excursiones en pareja, con amigos o en familia. Actualmente alrededor de 200 niños pasan semanalmente por la escuela base, a los que se suman quienes acuden de forma esporádica y cerca de 40 alumnos con ponis o caballos propios.. El club viajó este año al Campeonato de España en Puigcerdà, una experiencia que cerraron con siete medallas. «Son muchas emociones, muchos sentimientos y muchos nervios. Yo lo paso muy mal viendo a una alumna mía en una pista jugándose una medalla», comenta.. El nuevo curso llega con clases, cursillos intensivos durante los festivos y actividades en las que los niños aprenden también a preparar a sus ponis, cepillarlos, conocer su alimentación, limpiar el material y adquirir conocimientos básicos sobre el caballo. Entre las próximas citas de la escuela figura la segunda sede y final del Trofeo de La Moraleja 2026, prevista del 10 al 12 de octubre, además de la participación de sus ponis en las carreras de Madrid durante el último fin de semana de noviembre.
«Si unes hacer deporte con aprender a querer y entender a un animal, no hay mejor opción que la hípica», dice Leticia Rodríguez, amazona, profesora y directora de Hípica La Moraleja
Con el inicio del curso escolar vuelven las actividades extraescolares y la pregunta para muchas familias: qué deporte elegir para sus hijos. Leticia Rodríguez, amazona, profesora de hípica, directora de Hípica La Moraleja y madre de dos amazonas, lo tiene claro. El contacto con la naturaleza y los animales, la disciplina, la responsabilidad y, en tiempos marcados por el uso constante del teléfono móvil, unas horas alejados de las pantallas son algunos de sus argumentos para acercar a los niños al mundo del caballo.. «Hay muchísimas razones para que los niños estén en la naturaleza, en contacto con los animales y creen disciplina, pero una que hoy está muy demandada es que estén sin pantallas, porque montando a caballo es imposible estar conectado a nada», explica Rodríguez. Sobre el caballo, el niño tiene que prestar atención a lo que ocurre, sentir al animal, percibir si está tranquilo o nervioso y concentrarse en lo que está haciendo. «Es un momento en el que estás totalmente presente con él, disfrutando de tu clase y de tu pasión», apunta.. La hípica arrastra una fama de deporte inaccesible que Rodríguez rebate. «No es más cara una clase de montar a caballo que una clase de pádel o de tenis», señala. Y buena parte de lo que aporta este deporte sucede también fuera de la pista. Los niños se manchan, pasan frío y calor y se enfrentan a pequeños miedos y dificultades. «A veces pasan un poquito de miedo y lo terminan superando. No me sale esto y al final me ha salido. Son retos y para ellos supone una superación», dice.. Montar no es sólo llegar a la hípica, subirse al poni y marcharse después. «Puedes llegar, cepillar tu poni, prepararlo, dar tu clase y luego cuidarlo, volver a cepillarlo, ducharlo en verano o ponerle las mantas en invierno», explica. Esa rutina hace que el niño participe en sus cuidados y asuma una responsabilidad hacia el animal. «Es una involucración que va mucho más allá de una simple clase y al final se crea un vínculo alucinante entre los niños y los ponis», comenta Leticia.. En Hípica La Moraleja ese acercamiento comienza desde pequeños. La escuela recibe a niños a partir de los tres años para paseos y clases privadas de media hora y, desde los cuatro, pueden incorporarse a las clases en grupo. También hay alumnos adultos y niveles que van desde la iniciación hasta la competición, además de clases particulares y excursiones en pareja, con amigos o en familia. Actualmente alrededor de 200 niños pasan semanalmente por la escuela base, a los que se suman quienes acuden de forma esporádica y cerca de 40 alumnos con ponis o caballos propios.. El club viajó este año al Campeonato de España en Puigcerdà, una experiencia que cerraron con siete medallas. «Son muchas emociones, muchos sentimientos y muchos nervios. Yo lo paso muy mal viendo a una alumna mía en una pista jugándose una medalla», comenta.. El nuevo curso llega con clases, cursillos intensivos durante los festivos y actividades en las que los niños aprenden también a preparar a sus ponis, cepillarlos, conocer su alimentación, limpiar el material y adquirir conocimientos básicos sobre el caballo. Entre las próximas citas de la escuela figura la segunda sede y final del Trofeo de La Moraleja 2026, prevista del 10 al 12 de octubre, además de la participación de sus ponis en las carreras de Madrid durante el último fin de semana de noviembre.
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