[[LINK:TAG|||tag|||633612e6ecd56e3616931ac7|||Mónica García]] ya no sabe qué hacer para impedir que los escasos votantes de ultraizquierda que aún quedan le den la espalda. Ávida siempre de notoriedad y deseosa de complacer a su amo, que es el que la mantiene en la poltrona, la ministra no ceja en su empeño de morder la yugular de los rivales políticos del socialcomunismo, pinchando siempre en hueso. En plenas elecciones andaluzas, protagonizó una de las campañas más sectarias que se recuerdan contra [[LINK:TAG|||tag|||63361bac59a61a391e0a1b31|||Juanma Moreno]] a cuenta de las mamografías y cosechó el más sonoro de los ridículos, después de que la Justicia avalara la actuación del hoy presidente de la Junta y de su gobierno autonómico en la detección de la enfermedad.. Otro fracaso sonado ha sido el de las residencias. Durante años, ella y su séquito han tratado de hacer creer a la población que [[LINK:TAG|||tag|||63361489ecd56e3616931d93|||Isabel Díaz Ayuso]], verdadera china en el zapato de Pedro Sánchez, era algo así como una asesina de ancianos. Esta semana, la Justicia ha archivado la denuncia número 144 por la gestión de estos centros en la Comunidad de Madrid durante la pandemia, lo que da idea de la credibilidad y el predicamento que tiene la ministra.. La acumulación de fracasos parece haber hecho perder el norte a García, quien se permite el lujo de regañar a Juan José Vivas por la evolución de la crisis de Ceuta después de haber realizado una gestión sanitaria nefasta antes y después de la invasión marroquí. Los abucheos que ha recibido en sus esporádicas visitas acreditan lo que se piensa de ella en la ciudad. Inasequible al desaliento, la ministra vuelve a la carga también contra Díaz Ayuso a cuenta de las listas de espera y anuncia un nuevo sistema para medirlas, sabedora de que con el actual, Madrid la deja en mal lugar, porque es donde más rápido se opera.
La Justicia ha archivado la denuncia número 144 por la gestión de estos centros en la Comunidad de Madrid durante la pandemia
Mónica García ya no sabe qué hacer para impedir que los escasos votantes de ultraizquierda que aún quedan le den la espalda. Ávida siempre de notoriedad y deseosa de complacer a su amo, que es el que la mantiene en la poltrona, la ministra no ceja en su empeño de morder la yugular de los rivales políticos del socialcomunismo, pinchando siempre en hueso. En plenas elecciones andaluzas, protagonizó una de las campañas más sectarias que se recuerdan contra Juanma Moreno a cuenta de las mamografías y cosechó el más sonoro de los ridículos, después de que la Justicia avalara la actuación del hoy presidente de la Junta y de su gobierno autonómico en la detección de la enfermedad.. Otro fracaso sonado ha sido el de las residencias. Durante años, ella y su séquito han tratado de hacer creer a la población que Isabel Díaz Ayuso, verdadera china en el zapato de Pedro Sánchez, era algo así como una asesina de ancianos. Esta semana, la Justicia ha archivado la denuncia número 144 por la gestión de estos centros en la Comunidad de Madrid durante la pandemia, lo que da idea de la credibilidad y el predicamento que tiene la ministra.. La acumulación de fracasos parece haber hecho perder el norte a García, quien se permite el lujo de regañar a Juan José Vivas por la evolución de la crisis de Ceuta después de haber realizado una gestión sanitaria nefasta antes y después de la invasión marroquí. Los abucheos que ha recibido en sus esporádicas visitas acreditan lo que se piensa de ella en la ciudad. Inasequible al desaliento, la ministra vuelve a la carga también contra Díaz Ayuso a cuenta de las listas de espera y anuncia un nuevo sistema para medirlas, sabedora de que con el actual, Madrid la deja en mal lugar, porque es donde más rápido se opera.
