La escalada de los hidrocarburos revive la demanda del mineral maldito en el mundo. Hasta Europa se reengancha y suben precios y fletes
El flujo de graneleros «capsize» cargados hasta los topes de carbón, tan grandes que no entran por ninguno de los dos grandes canales de Panamá y Suez, es hoy mayor que nunca. En sus tripas, la carga seca a granel supera las 100.000 toneladas de mineral y pueden alcanzar hasta las 210.000 toneladas. Pero la demanda de carbón es tan frenética que también los buques de menor tamaño, como los Kamsarmax (con la longitud máxima permitida para atracar en el puerto guineano de Kamsar) de hasta 90.000 toneladas o los más pequeños Ultramax, de 65.000, tienen una larga lista para atender la demanda de todo el mundo. La fiebre por el carbón para generación eléctrica como consecuencia del estrangulamiento de Ormuz y de los elevados precios del gas ha llevado, por ejemplo, a que los embarques colombianos de este mineral hayan crecido un 9% entre enero y agosto.. El alto coste del megavatio hora de gas TTF en el mercado holandés, por encima de los 70 euros y camino de los 80, ha hecho que el flujo de carbón no aumente solo en mercados adictos al mineral, sino en otros que estaban acelerando su salida y donde se está reactivando la quema para hacer frente a un invierno crudo si persiste la situación de bloqueo en el estrecho de Ormuz, agravada por los hutíes en el mar Rojo. Por ejemplo, Países Bajos fue el principal destino del carbón colombiano durante 2026, concentrando aproximadamente el 11% de los embarques, seguido por Corea del Sur (10%), según datos de AXSMarine citados por BRS Dry Bulk.. Este apetito se deja notar en el coste de los fletes del carbón. Aunque el año arrancó con cierta debilidad por la sobreoferta de buques Panamax y un freno estacional en la demanda asiática, al priorizar China su suministro interno y las importaciones terrestres desde Mongolia, todo ha cambiado desde julio. Las olas de calor del verano asiático impulsaron el consumo de carbón, provocando un alza del transporte marítimo hacia China del 40% en volumen acumulado interanual.. En septiembre, el índice general BDI (Baltic Dry Index), que evalúa las tarifas de los buques que transportan mercancías secas a granel, se encuentra en máximos de cinco años al saltar de los 2.732 puntos de julio a romper la barrera de los 3.430 puntos actuales, lo que se traduce en un incremento del 53,13% en comparación con el año pasado.. En seis meses, el BDI se ha disparado un 72%, lo que da idea de una tendencia que se traslada luego al día a día de todo el planeta.. Aunque por primera vez en medio siglo la generación de energía a partir del carbón disminuyó tanto en China como en Estados Unidos y la India en 2025, impulsada por la enorme expansión de las energías renovables y por el fuerte y temprano monzón en India, lo que facilitó un menor consumo eléctrico y una mayor producción hidráulica, y la producción mundial de acero –el segundo sector que más carbón consume– también cayó, la demanda mundial del mineral aumentó un 0,3%, hasta alcanzar los 8.840 millones de toneladas (Bt), un récord que pone de manifiesto cómo las caídas en algunos mercados importantes se compensaron con el crecimiento en otros, según la última actualización sobre el estado de este sector de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).. Aunque la energía generada con carbón cayó por primera vez en medio siglo, la demanda creció. En Estados Unidos, la fuerte demanda de electricidad, los precios más altos del gas natural y el apoyo de la Administración Trump para frenar el cierre de centrales térmicas impulsaron un aumento en el consumo de carbón, interrumpiendo el descenso generalizado observado en las últimas dos décadas. En Europa, la sostenida descarbonización se ha ralentizado claramente.. El crecimiento general también provino de industrias intensivas en carbón, como la producción de níquel en Indonesia y la conversión de carbón en productos químicos en China.. La relación entre gas y carbón es directa. Aunque casi no circulan cargamentos de carbón por el estrecho de Ormuz –Oriente Medio no es ni un importante productor ni un consumidor de carbón–, la interrupción ha afectado a los mercados de este mineral al elevarse los precios del gas debido a la drástica caída de los envíos de gas natural licuado (GNL) a través del estrecho.. Esto, a su vez, ha incentivado una mayor generación de energía a partir del carbón en países con centrales eléctricas de gas y capacidad de carbón disponible. Los efectos del aumento de los precios del gas se han hecho sentir en China, Corea, Japón, Europa y otros lugares, y las medidas regulatorias han reforzado el cambio hacia el consumo de carbón en algunos mercados.. La AIE ha actualizado sus previsiones para 2026 con otro récord de consumo de carbón en el mundo. El uso del carbón para producir productos químicos en China –que consume un 30% más de carbón que el resto del mundo– también ha aumentado, ya que los precios más altos del petróleo mejoran la rentabilidad de las alternativas basadas en el carbón. Sin embargo, el impacto general de esto ha sido limitado, dado que muchas plantas chinas de conversión de carbón en productos químicos ya operaban a plena capacidad.. A esto se añade la presión del clima. La AIE prevé que el fenómeno de El Niño, particularmente intenso en 2026, también impulse la demanda de carbón al aumentar las necesidades de refrigeración y reducir la producción hidroeléctrica en algunos de los principales países consumidores de carbón de Asia, como India y Vietnam.. Con todo, si bien la AIE pronosticaba en diciembre una ligera disminución de la demanda mundial de carbón este año, el impacto del conflicto en Oriente Medio y El Niño han revertido la perspectiva. Ahora se espera que la demanda mundial de carbón crecerá un 1,2 % en 2026, alcanzando un consumo total de 8.940 millones de toneladas y marcando otro año récord.. Por el contrario, se estima que la producción mundial de carbón disminuya en torno a un 2% en 2026, aunque se mantendrá por encima de los 9.000 millones de toneladas por tercer año consecutivo. Al reducirse la brecha entre la producción y el consumo, el período de grandes reservas a nivel mundial ha finalizado, al menos por ahora, advierte la AIE.. La caída de la producción china entre junio y julio, del 10% interanual, por la explosión de una mina de carbón en la provincia de Shanxi en mayo, se ha dejado sentir. India, otro gran productor, aumentará la extracción en más de un 1%, a medida que las minas de propiedad privada sigan expandiendo su producción.. En Indonesia, se prevé que la producción continúe su descenso este año, después de que la oferta superara la demanda en 2025 y los precios cayeran. Sin embargo, el actual repunte de la demanda atenuará la reducción de la extracción. En Estados Unidos, se prevé que la producción de carbón disminuya un 3%, mientras que se pronostica que la demanda caerá un 7%, lo que favorecerá la acumulación de reservas y el aumento de las exportaciones.. En Rusia, los productores de carbón siguen bajo una fuerte presión financiera; muchos operan con pérdidas y enfrentan importantes deudas. Sin embargo, el aumento de los precios desde marzo ha brindado cierto alivio a estas compañía.. La sustitución del gas por carbón en mercados dependientes de las importaciones, especialmente en Japón y Corea, ha generado una mayor demanda de carbón comercializado.. Para febrero de 2026, el precio del carbón térmico FOB (franco a bordo) de Newcastle había alcanzado los 115 dólares por tonelada, un 7% por encima de su nivel de diciembre. Hoy ronda los 144 dólares, un 40% más que hace un año, muy por debajo de los máximos extraordinarios observados durante la crisis energética de 2022, cuando los precios superaron los 400 dólares por tonelada.
El flujo de graneleros «capsize» cargados hasta los topes de carbón, tan grandes que no entran por ninguno de los dos grandes canales de Panamá y Suez, es hoy mayor que nunca. En sus tripas, la carga seca a granel supera las 100.000 toneladas de mineral y pueden alcanzar hasta las 210.000 toneladas. Pero la demanda de carbón es tan frenética que también los buques de menor tamaño, como los Kamsarmax (con la longitud máxima permitida para atracar en el puerto guineano de Kamsar) de hasta 90.000 toneladas o los más pequeños Ultramax, de 65.000, tienen una larga lista para atender la demanda de todo el mundo. La fiebre por el carbón para generación eléctrica como consecuencia del estrangulamiento de Ormuz y de los elevados precios del gas ha llevado, por ejemplo, a que los embarques colombianos de este mineral hayan crecido un 9% entre enero y agosto.. El alto coste del megavatio hora de gas TTF en el mercado holandés, por encima de los 70 euros y camino de los 80, ha hecho que el flujo de carbón no aumente solo en mercados adictos al mineral, sino en otros que estaban acelerando su salida y donde se está reactivando la quema para hacer frente a un invierno crudo si persiste la situación de bloqueo en el estrecho de Ormuz, agravada por los hutíes en el mar Rojo. Por ejemplo, Países Bajos fue el principal destino del carbón colombiano durante 2026, concentrando aproximadamente el 11% de los embarques, seguido por Corea del Sur (10%), según datos de AXSMarine citados por BRS Dry Bulk.. Este apetito se deja notar en el coste de los fletes del carbón. Aunque el año arrancó con cierta debilidad por la sobreoferta de buques Panamax y un freno estacional en la demanda asiática, al priorizar China su suministro interno y las importaciones terrestres desde Mongolia, todo ha cambiado desde julio. Las olas de calor del verano asiático impulsaron el consumo de carbón, provocando un alza del transporte marítimo hacia China del 40% en volumen acumulado interanual.. En septiembre, el índice general BDI (Baltic Dry Index), que evalúa las tarifas de los buques que transportan mercancías secas a granel, se encuentra en máximos de cinco años al saltar de los 2.732 puntos de julio a romper la barrera de los 3.430 puntos actuales, lo que se traduce en un incremento del 53,13% en comparación con el año pasado.. En seis meses, el BDI se ha disparado un 72%, lo que da idea de una tendencia que se traslada luego al día a día de todo el planeta.. Aunque por primera vez en medio siglo la generación de energía a partir del carbón disminuyó tanto en China como en Estados Unidos y la India en 2025, impulsada por la enorme expansión de las energías renovables y por el fuerte y temprano monzón en India, lo que facilitó un menor consumo eléctrico y una mayor producción hidráulica, y la producción mundial de acero –el segundo sector que más carbón consume– también cayó, la demanda mundial del mineral aumentó un 0,3%, hasta alcanzar los 8.840 millones de toneladas (Bt), un récord que pone de manifiesto cómo las caídas en algunos mercados importantes se compensaron con el crecimiento en otros, según la última actualización sobre el estado de este sector de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).. Aunque la energía generada con carbón cayó por primera vez en medio siglo, la demanda creció. En Estados Unidos, la fuerte demanda de electricidad, los precios más altos del gas natural y el apoyo de la Administración Trump para frenar el cierre de centrales térmicas impulsaron un aumento en el consumo de carbón, interrumpiendo el descenso generalizado observado en las últimas dos décadas. En Europa, la sostenida descarbonización se ha ralentizado claramente.. El crecimiento general también provino de industrias intensivas en carbón, como la producción de níquel en Indonesia y la conversión de carbón en productos químicos en China.. La relación entre gas y carbón es directa. Aunque casi no circulan cargamentos de carbón por el estrecho de Ormuz –Oriente Medio no es ni un importante productor ni un consumidor de carbón–, la interrupción ha afectado a los mercados de este mineral al elevarse los precios del gas debido a la drástica caída de los envíos de gas natural licuado (GNL) a través del estrecho.. Esto, a su vez, ha incentivado una mayor generación de energía a partir del carbón en países con centrales eléctricas de gas y capacidad de carbón disponible. Los efectos del aumento de los precios del gas se han hecho sentir en China, Corea, Japón, Europa y otros lugares, y las medidas regulatorias han reforzado el cambio hacia el consumo de carbón en algunos mercados.. La AIE ha actualizado sus previsiones para 2026 con otro récord de consumo de carbón en el mundo. El uso del carbón para producir productos químicos en China –que consume un 30% más de carbón que el resto del mundo– también ha aumentado, ya que los precios más altos del petróleo mejoran la rentabilidad de las alternativas basadas en el carbón. Sin embargo, el impacto general de esto ha sido limitado, dado que muchas plantas chinas de conversión de carbón en productos químicos ya operaban a plena capacidad.. A esto se añade la presión del clima. La AIE prevé que el fenómeno de El Niño, particularmente intenso en 2026, también impulse la demanda de carbón al aumentar las necesidades de refrigeración y reducir la producción hidroeléctrica en algunos de los principales países consumidores de carbón de Asia, como India y Vietnam.. Con todo, si bien la AIE pronosticaba en diciembre una ligera disminución de la demanda mundial de carbón este año, el impacto del conflicto en Oriente Medio y El Niño han revertido la perspectiva. Ahora se espera que la demanda mundial de carbón crecerá un 1,2 % en 2026, alcanzando un consumo total de 8.940 millones de toneladas y marcando otro año récord.. Por el contrario, se estima que la producción mundial de carbón disminuya en torno a un 2% en 2026, aunque se mantendrá por encima de los 9.000 millones de toneladas por tercer año consecutivo. Al reducirse la brecha entre la producción y el consumo, el período de grandes reservas a nivel mundial ha finalizado, al menos por ahora, advierte la AIE.. La caída de la producción china entre junio y julio, del 10% interanual, por la explosión de una mina de carbón en la provincia de Shanxi en mayo, se ha dejado sentir. India, otro gran productor, aumentará la extracción en más de un 1%, a medida que las minas de propiedad privada sigan expandiendo su producción.. En Indonesia, se prevé que la producción continúe su descenso este año, después de que la oferta superara la demanda en 2025 y los precios cayeran. Sin embargo, el actual repunte de la demanda atenuará la reducción de la extracción. En Estados Unidos, se prevé que la producción de carbón disminuya un 3%, mientras que se pronostica que la demanda caerá un 7%, lo que favorecerá la acumulación de reservas y el aumento de las exportaciones.. En Rusia, los productores de carbón siguen bajo una fuerte presión financiera; muchos operan con pérdidas y enfrentan importantes deudas. Sin embargo, el aumento de los precios desde marzo ha brindado cierto alivio a estas compañía.. La sustitución del gas por carbón en mercados dependientes de las importaciones, especialmente en Japón y Corea, ha generado una mayor demanda de carbón comercializado.. Para febrero de 2026, el precio del carbón térmico FOB (franco a bordo) de Newcastle había alcanzado los 115 dólares por tonelada, un 7% por encima de su nivel de diciembre. Hoy ronda los 144 dólares, un 40% más que hace un año, muy por debajo de los máximos extraordinarios observados durante la crisis energética de 2022, cuando los precios superaron los 400 dólares por tonelada.
