Sven Beckert, profesor de Historia en Harvard y especialista en la historia del capitalismo, presentó en la Fundación Rafael del Pino su último libro, «Capitalismo: una historia global» (Crítica)
Su libro cuestiona la idea de que el capitalismo nació exclusivamente en Europa. ¿Dónde situaría realmente sus orígenes?. Gran parte de la historia que hemos contado sobre el capitalismo es fundamentalmente europea: empieza en lugares como Ámsterdam o Manchester. Creo que es una interpretación equivocada. Para entender el mundo actual, en el que algunas de las economías más dinámicas están en Asia, necesitamos repensar esa historia.. Yo sitúo el origen del capitalismo en la aparición de una nueva lógica económica entre comerciantes de larga distancia. Encontramos esas comunidades en Florencia y Génova, pero también en China, India, la costa africana y el mundo árabe. Durante los primeros quinientos años del último milenio, algunas de sus mayores concentraciones estaban precisamente en China y en el mundo árabe. El capitalismo tuvo, desde sus orígenes, una dimensión global.. ¿Hasta qué punto su expansión fue posible gracias a la esclavitud, el colonialismo y el uso de la fuerza?. Desempeñaron un papel muy importante. Durante mucho tiempo esa nueva lógica económica fue marginal y se limitó a determinados comerciantes y ciudades. La cuestión es cómo pasó de ocupar un espacio reducido a condicionar prácticamente toda nuestra vida.. A partir del siglo XVI se produjo en Europa una alianza entre los Estados y los propietarios del capital que dio una enorme fuerza a esta lógica. El colonialismo fue uno de los mecanismos fundamentales para extenderla a otras partes del mundo. En América Latina y el Caribe se reorganizaron sociedades y economías mediante la expropiación violenta de tierras indígenas y el trabajo forzado de personas africanas esclavizadas en minas y plantaciones. Es una parte fundamental de la historia del capitalismo.. ¿Ha existido realmente un capitalismo de libre mercado o siempre ha dependido del poder político?. No podemos entender el capitalismo únicamente desde el mercado. Los mercados son fundamentales, pero el Estado también lo ha sido desde el principio. La revolución capitalista es tanto un proyecto de comerciantes, empresarios y propietarios como un proyecto de poder estatal. Su fuerza surge precisamente de esa coalición.. Incluso el mercado más sencillo depende de decisiones políticas: alguien determina quién puede vender, en qué horario, bajo qué reglas y qué sucede cuando existe un conflicto entre comprador y vendedor. Los mercados también están construidos políticamente.. El capitalismo ha generado una riqueza sin precedentes, pero también grandes desigualdades. ¿Son inseparables?. El capitalismo no inventó la desigualdad. La Europa feudal ya era enormemente desigual. Lo que cambia es la forma y el grado de esa desigualdad.. Dentro del capitalismo encontramos situaciones muy distintas. Las sociedades de plantación del Caribe fueron extremadamente desiguales, con una minoría que poseía prácticamente todo. España a finales del siglo XIX también era desigual, pero de otra manera, y la España de los años setenta presentaba otro modelo distinto.. La historia nos enseña que no existe una única forma posible de desigualdad bajo el capitalismo. Nuestro presente es uno de los mundos posibles, no necesariamente el único.. ¿Estamos viviendo con la inteligencia artificial una revolución comparable a la Revolución Industrial?. Creo que es una buena manera de plantearlo. A veces olvidamos que la historia del capitalismo está llena de revoluciones tecnológicas de enorme impacto.. La mecanización de la industria textil incrementó extraordinariamente la productividad, pero también destruyó formas anteriores de trabajo. Algo parecido puede ocurrir ahora. El capitalismo no es conservador; al contrario, está en un estado de revolución permanente.. No sé qué consecuencias tendrá exactamente la inteligencia artificial porque no puedo predecir el futuro. La historia sí nos enseña que estas transformaciones generan problemas, pero también nuevas oportunidades. La cuestión fundamental es quién se beneficia y cómo distribuimos las ganancias derivadas de esos aumentos de productividad.. ¿Le preocupa la concentración de capital en manos de unos pocos grandes empresarios tecnológicos?. Sí. Es una industria extremadamente concentrada. Aunque tampoco es completamente nuevo: podemos pensar en Rockefeller y su enorme control sobre la industria petrolera estadounidense.. Lo preocupante hoy es que los beneficios de una industria decisiva se concentren en una minoría muy pequeña mientras sus consecuencias sociales afectan a millones de personas. Eso plantea un auténtico problema político.. ¿Capitalismo y democracia son necesariamente compatibles?. Pueden ser compatibles. La democracia liberal se desarrolla a partir de la Revolución Francesa precisamente cuando el capitalismo empieza a adquirir gran dinamismo en Europa occidental y América.. Pero el capitalismo también ha convivido con monarquías, imperios, gobiernos coloniales y regímenes autoritarios. Hoy vemos economías capitalistas muy dinámicas dentro de sistemas autoritarios. La relación entre capitalismo y democracia es, por tanto, mucho más compleja de lo que solemos pensar.. Después de mil años de historia, ¿cree que el capitalismo seguirá siendo dominante dentro de un siglo?. No puedo predecirlo. Pero sabemos que el capitalismo ha demostrado una enorme capacidad para sobrevivir a crisis muy graves. Una de las razones es que no es dogmático: cambia constantemente de forma. El capitalismo de 1890 era muy diferente al de 1650 y al de 1950.. Por eso no comparto las predicciones que anuncian continuamente su final. Al mismo tiempo, el capitalismo no es natural. Tiene una historia: podemos rastrear sus orígenes, su expansión y sus transformaciones. Y todo lo que tiene un principio también tiene un final. No puedo decir cuándo ni qué vendrá después.. Tras dedicar más de mil páginas al capitalismo, ¿ha sido, en conjunto, una fuerza de progreso o sus costes han sido demasiado elevados?. El libro no pretende demostrar que el capitalismo sea lo mejor ni lo peor que le ha sucedido a la humanidad. Pretende explicar cómo hemos llegado al mundo actual.. Vivimos con unos niveles de riqueza incomparables con los de otras épocas. Vivimos más años y en mejores condiciones de salud. Pero esa misma revolución también ha estado vinculada a esclavitud, colonialismo, guerras, violencia y explotación. Ambas dimensiones forman parte de su historia.. Entonces, ¿cree que debería sustituirse por otro sistema?. Soy académico, no político. Mi papel no es decirle al lector qué sistema debe construir.. Lo que sí quiero mostrar es que el capitalismo es una creación humana. No tiene un origen divino ni cayó del cielo. Y precisamente porque ha sido creado por seres humanos, el mundo en el que vivimos también puede ser moldeado por nosotros.
Su libro cuestiona la idea de que el capitalismo nació exclusivamente en Europa. ¿Dónde situaría realmente sus orígenes?. Gran parte de la historia que hemos contado sobre el capitalismo es fundamentalmente europea: empieza en lugares como Ámsterdam o Manchester. Creo que es una interpretación equivocada. Para entender el mundo actual, en el que algunas de las economías más dinámicas están en Asia, necesitamos repensar esa historia.. Yo sitúo el origen del capitalismo en la aparición de una nueva lógica económica entre comerciantes de larga distancia. Encontramos esas comunidades en Florencia y Génova, pero también en China, India, la costa africana y el mundo árabe. Durante los primeros quinientos años del último milenio, algunas de sus mayores concentraciones estaban precisamente en China y en el mundo árabe. El capitalismo tuvo, desde sus orígenes, una dimensión global.. ¿Hasta qué punto su expansión fue posible gracias a la esclavitud, el colonialismo y el uso de la fuerza?. Desempeñaron un papel muy importante. Durante mucho tiempo esa nueva lógica económica fue marginal y se limitó a determinados comerciantes y ciudades. La cuestión es cómo pasó de ocupar un espacio reducido a condicionar prácticamente toda nuestra vida.. A partir del siglo XVI se produjo en Europa una alianza entre los Estados y los propietarios del capital que dio una enorme fuerza a esta lógica. El colonialismo fue uno de los mecanismos fundamentales para extenderla a otras partes del mundo. En América Latina y el Caribe se reorganizaron sociedades y economías mediante la expropiación violenta de tierras indígenas y el trabajo forzado de personas africanas esclavizadas en minas y plantaciones. Es una parte fundamental de la historia del capitalismo.. ¿Ha existido realmente un capitalismo de libre mercado o siempre ha dependido del poder político?. No podemos entender el capitalismo únicamente desde el mercado. Los mercados son fundamentales, pero el Estado también lo ha sido desde el principio. La revolución capitalista es tanto un proyecto de comerciantes, empresarios y propietarios como un proyecto de poder estatal. Su fuerza surge precisamente de esa coalición.. Incluso el mercado más sencillo depende de decisiones políticas: alguien determina quién puede vender, en qué horario, bajo qué reglas y qué sucede cuando existe un conflicto entre comprador y vendedor. Los mercados también están construidos políticamente.. El capitalismo ha generado una riqueza sin precedentes, pero también grandes desigualdades. ¿Son inseparables?. El capitalismo no inventó la desigualdad. La Europa feudal ya era enormemente desigual. Lo que cambia es la forma y el grado de esa desigualdad.. Dentro del capitalismo encontramos situaciones muy distintas. Las sociedades de plantación del Caribe fueron extremadamente desiguales, con una minoría que poseía prácticamente todo. España a finales del siglo XIX también era desigual, pero de otra manera, y la España de los años setenta presentaba otro modelo distinto.. La historia nos enseña que no existe una única forma posible de desigualdad bajo el capitalismo. Nuestro presente es uno de los mundos posibles, no necesariamente el único.. ¿Estamos viviendo con la inteligencia artificial una revolución comparable a la Revolución Industrial?. Creo que es una buena manera de plantearlo. A veces olvidamos que la historia del capitalismo está llena de revoluciones tecnológicas de enorme impacto.. La mecanización de la industria textil incrementó extraordinariamente la productividad, pero también destruyó formas anteriores de trabajo. Algo parecido puede ocurrir ahora. El capitalismo no es conservador; al contrario, está en un estado de revolución permanente.. No sé qué consecuencias tendrá exactamente la inteligencia artificial porque no puedo predecir el futuro. La historia sí nos enseña que estas transformaciones generan problemas, pero también nuevas oportunidades. La cuestión fundamental es quién se beneficia y cómo distribuimos las ganancias derivadas de esos aumentos de productividad.. ¿Le preocupa la concentración de capital en manos de unos pocos grandes empresarios tecnológicos?. Sí. Es una industria extremadamente concentrada. Aunque tampoco es completamente nuevo: podemos pensar en Rockefeller y su enorme control sobre la industria petrolera estadounidense.. Lo preocupante hoy es que los beneficios de una industria decisiva se concentren en una minoría muy pequeña mientras sus consecuencias sociales afectan a millones de personas. Eso plantea un auténtico problema político.. ¿Capitalismo y democracia son necesariamente compatibles?. Pueden ser compatibles. La democracia liberal se desarrolla a partir de la Revolución Francesa precisamente cuando el capitalismo empieza a adquirir gran dinamismo en Europa occidental y América.. Pero el capitalismo también ha convivido con monarquías, imperios, gobiernos coloniales y regímenes autoritarios. Hoy vemos economías capitalistas muy dinámicas dentro de sistemas autoritarios. La relación entre capitalismo y democracia es, por tanto, mucho más compleja de lo que solemos pensar.. Después de mil años de historia, ¿cree que el capitalismo seguirá siendo dominante dentro de un siglo?. No puedo predecirlo. Pero sabemos que el capitalismo ha demostrado una enorme capacidad para sobrevivir a crisis muy graves. Una de las razones es que no es dogmático: cambia constantemente de forma. El capitalismo de 1890 era muy diferente al de 1650 y al de 1950.. Por eso no comparto las predicciones que anuncian continuamente su final. Al mismo tiempo, el capitalismo no es natural. Tiene una historia: podemos rastrear sus orígenes, su expansión y sus transformaciones. Y todo lo que tiene un principio también tiene un final. No puedo decir cuándo ni qué vendrá después.. Tras dedicar más de mil páginas al capitalismo, ¿ha sido, en conjunto, una fuerza de progreso o sus costes han sido demasiado elevados?. El libro no pretende demostrar que el capitalismo sea lo mejor ni lo peor que le ha sucedido a la humanidad. Pretende explicar cómo hemos llegado al mundo actual.. Vivimos con unos niveles de riqueza incomparables con los de otras épocas. Vivimos más años y en mejores condiciones de salud. Pero esa misma revolución también ha estado vinculada a esclavitud, colonialismo, guerras, violencia y explotación. Ambas dimensiones forman parte de su historia.. Entonces, ¿cree que debería sustituirse por otro sistema?. Soy académico, no político. Mi papel no es decirle al lector qué sistema debe construir.. Lo que sí quiero mostrar es que el capitalismo es una creación humana. No tiene un origen divino ni cayó del cielo. Y precisamente porque ha sido creado por seres humanos, el mundo en el que vivimos también puede ser moldeado por nosotros.
