En el vocabulario actual, hora de vermut, sonrisa inquieta, la expresión «Hasta luego, Mari Carmen» ha quedado como una despedida simpática o como comodín para cortar una discusión y decir «ahí te quedas». Y eso es lo que pensarán en sus adentros no todos, pero al menos la sección pijiprogre de los que se fueron a manifestar donde Ayuso de un drama que concierne a Pedro Sánchez. Mari Carmen es un chiste negro, pero los que han salido a apoyarla teledirigiendo el foco en el PP demuestran que tienen los sentimientos de un lagarto. Utilizan el dolor de una anciana, que podría ser nuestra madre o nuestra abuela, para montar un juicio a sabiendas de que han equivocado al reo. Hay que tener el alma muy carcomida por la ideología para plantarse ante el ático, mal comprado y mal gestionado, de la Comunidad de Madrid y pedir explicaciones, cuando, si hay algún culpable, es el presidente del Gobierno. Hay que proteger al gran timonel porque la otra opción es un fondo buitre que, para colmo, ni siquiera existe. La palabra buitre nos da la oportunidad de fantasear con malas personas vestidas de negro. Pobres buitres. Deberían reclamar una indemnización por el daño que desemboca en su reputación. Si quieren que esto no vuelva a repetirse, no confíen en Carlos Bardem, excelente profesional y mal analista de la actualidad política, que llamó Paquita a Mari Carmen, un desliz lo tiene cualquiera, pero diríase que manejan un catálogo de personas mayores a los que sacar en caso de necesidad.. Veamos, mis queridos indignados, lo que hizo en estos años Pedro Sánchez, vuestro presidente guapo, capaz de acercar, como los antiguos, la belleza a la filosofía. Todas las maricármenes españolas tendrían una vivienda si el presidente hubiera hecho lo que ha prometido mil veces, a saber:. El 17 de febrero de 2021, Sánchez anunció 26.000 viviendas; ese mismo año, el 29 de julio, afirmó que se comprometía con otras 100.000 viviendas del Plan de Viviendas para Alquiler; el 19 de enero de 2022, prometió otras 100.000 para el alquiler; el 19 de octubre de 2022, reiteró 100.000; el 21 de febrero de 2023 habló de 50.0000, y en abril de ese mismo año repitió la cifra de 50.000 a los que añadió 43.000 adicionales y, pocos días después, otras 20.000. Entre abril y mayo de 2023 habló de 184.000 viviendas; en julio de 2024, de 40.000, el 13 de enero de más de 30.000 y el 16 de febrero de 2026, anunció un plan de 15.000 viviendas al año. Eso es el caso Mari Carmen. Todo lo demás son sus muñecos.
Todas las maricármenes españolas tendrían una vivienda si el presidente hubiera hecho lo que ha prometido mil veces
En el vocabulario actual, hora de vermut, sonrisa inquieta, la expresión «Hasta luego, Mari Carmen» ha quedado como una despedida simpática o como comodín para cortar una discusión y decir «ahí te quedas». Y eso es lo que pensarán en sus adentros no todos, pero al menos la sección pijiprogre de los que se fueron a manifestar donde Ayuso de un drama que concierne a Pedro Sánchez. Mari Carmen es un chiste negro, pero los que han salido a apoyarla teledirigiendo el foco en el PP demuestran que tienen los sentimientos de un lagarto. Utilizan el dolor de una anciana, que podría ser nuestra madre o nuestra abuela, para montar un juicio a sabiendas de que han equivocado al reo. Hay que tener el alma muy carcomida por la ideología para plantarse ante el ático, mal comprado y mal gestionado, de la Comunidad de Madrid y pedir explicaciones, cuando, si hay algún culpable, es el presidente del Gobierno. Hay que proteger al gran timonel porque la otra opción es un fondo buitre que, para colmo, ni siquiera existe. La palabra buitre nos da la oportunidad de fantasear con malas personas vestidas de negro. Pobres buitres. Deberían reclamar una indemnización por el daño que desemboca en su reputación. Si quieren que esto no vuelva a repetirse, no confíen en Carlos Bardem, excelente profesional y mal analista de la actualidad política, que llamó Paquita a Mari Carmen, un desliz lo tiene cualquiera, pero diríase que manejan un catálogo de personas mayores a los que sacar en caso de necesidad.. Veamos, mis queridos indignados, lo que hizo en estos años Pedro Sánchez, vuestro presidente guapo, capaz de acercar, como los antiguos, la belleza a la filosofía. Todas las maricármenes españolas tendrían una vivienda si el presidente hubiera hecho lo que ha prometido mil veces, a saber:. El 17 de febrero de 2021, Sánchez anunció 26.000 viviendas; ese mismo año, el 29 de julio, afirmó que se comprometía con otras 100.000 viviendas del Plan de Viviendas para Alquiler; el 19 de enero de 2022, prometió otras 100.000 para el alquiler; el 19 de octubre de 2022, reiteró 100.000; el 21 de febrero de 2023 habló de 50.0000, y en abril de ese mismo año repitió la cifra de 50.000 a los que añadió 43.000 adicionales y, pocos días después, otras 20.000. Entre abril y mayo de 2023 habló de 184.000 viviendas; en julio de 2024, de 40.000, el 13 de enero de más de 30.000 y el 16 de febrero de 2026, anunció un plan de 15.000 viviendas al año. Eso es el caso Mari Carmen. Todo lo demás son sus muñecos.
